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30 nov 2022

Historias de un taxi.

Se metía el sol en la ciudad de Tokio y un taxista, de nombre Satoshi Ohno apenas e iba a iniciar su jornada de trabajo. El antes mencionado era un hombre humilde, si bien había estudiado hasta la universidad, el trabajo era muy escaso en la capital y no tenía la posibilidad de ir a vivir a otro lado del país, pues tenía que ayudar financieramente a sus padres, por lo que decidió quedarse a trabajar al menos de conductor de un taxi, pues a pesar de que era un trabajo duro por todo el tiempo que debía pasar sentado a pesar de todo eso y de las largas jornadas, era un trabajo honesto.

 

Sus clientes normalmente eran de los más comunes, pues solo le daban direcciones un poco alejadas y todo transcurría normal, en el camino cruzaban un par de palabras hasta llegar a su destino final, en donde les indicaba el costo y pagaban. Pocas veces le había pasado, pero ciertamente hubo algunas personas que o bien no querían pagar o lo habían intentado atracar, pero aún a sus 41 años, 42 antes de terminar el año, mantenía una muy buena condición física, por lo que se pudo defender de los ladrones y pudo pedir el dinero que se le debía sin llegar necesariamente a la violencia. Salvo por un cliente, que pedía habitualmente su servicio. 

 

Realmente se podía decir que amaba su trabajo, después de todo podía conocer a muchas personas, sin mencionar que en ocasiones le proporcionaban un incentivo dado su buen servicio. 

 

Se orilló a la acera pues alguien le solicitaba la parada, más lo dudó un poco antes de orillarse hasta su cliente debido a que era demasiado temprano para esté cliente en especial, ya que por lo regular era si bien quien le dejaba propinas más jugosas, solía llamarlo a altas horas de la noche.

 

-Ohno-san, Ohno-san- llamaba casi con desesperación al conductor de quien conocía su nombre ya que lo facilitaba a todos sus clientes y él era alguien que usaba sus servicios frecuentemente

 

-Chinen-san, hoy me ha solicitado muy temprano-comentaba con alegría viendo que junto al menor había algunas maletas.-Me adelantaré para ir metiendo sus maletas al auto- dijo anteriormente para así proceder a meter parte de las maletas del menor ya que no podía con todas de un solo viaje.

 

-Ohno-san, esa muy amable al ayudarme con mi equipaje, muchas gracias.- Sonrió amablemente mientras llevaba él mismo la última maleta que hacía falta para así ayudar al conductor del taxi que había pedido.

 

-Descuide Chinen-san, es parte de mi trabajo ayudar a los pasajeros con sus cosas para subir al auto y no se molesten en subirlas ellos mismos.- Sonreía amablemente.- Irás como mi copiloto, ¿no es así Chinen-kun?- Preguntaba al tiempo que abría la puerta del copiloto.-Vamos, sube.-Ofrecía amablemente a su cliente.

 

Chinen estaba por entrar delante cuando recordó algo así que con algo de duda al principio entro en el auto para así subir en el asiento del copiloto, una vez dentro del automóvil fue que se quedó poco tiempo embelesado con el conductor del taxi que decidió  tomar, al estar dentro y haber cerrado la puerta que le correspondía fue que el mayor hablo, cuestionando al menor el lugar a dónde lo llevaría.

 

-¿Y a dónde vamos Chinen-kun?-preguntaba amablemente a su cliente de ese momento, mirándole directamente esperando la respuesta.-

 

-Ahh, por lo pronto solamente quiero alejarme de casa, por favor-

 

flash back

 

~Hace tres años~


 Se encontraba un más joven Chinen destrozado y su  rostro bañado en lágrimas debido a una ruptura amorosa pero se encontraba  sentado a la orilla de la acera al estar esperando un servicio de taxi que había pedido a través de Internet, al llegar este automóvil que tendría la función de taxi, Yuri limpió un poco sus lágrimas antes de acercarse al automóvil dónde Ohno le abría la puerta de los pasajeros al quitar los seguros, con lo que pudo entrar fácilmente  en el asiento trasero detrás del  asiento de detrás del copiloto.

 

La realidad era que Ohno se sentía ciertamente un poco incómodo al alcanzar a escuchar como su cliente  sorbía sus propios mocos al igual que sollozaba cada cierto tiempo, no pudo evitar hablar para intentar distraer a su cliente de lo que le causaba tanta tristeza.

 

- Buenas noches...Entonces al lugar a donde se me indicó que era su destino final supongo que es su  hogar, y disculpe mi intromisión, mi nombre es Ohno Satoshi, por si desea tenerme en cuenta para que pueda anotarlo por si elige volver a solicitar mis servicios nuevamente, disculpe si soy muy atrevido pero me encantaría saber su nombre para así tratarle con más formalidad.- Hablaba de la manera más amable que le era posible, alegrándose al ver que en esos instantes en los cuales lo escuchaba  sus sollozos eran menos.

 

-Mi nombre es Chinen Yuri, un gusto conocerle señor Ohno.- Dijo casi tartamudeando, pero siendo bastante comprensible a pesar de todo, ya que no quería causar  lastima ni mucho menos hacía su persona de parte del chofer de aquel auto aún menos porque ni siquiera se conocían más allá de sus nombres.

 

-Comprendo Chinen-san pero aún tengo una duda, alcancé a escuchar como usted moqueaba y sollozaba un poco, sé que no debí prestar tanta atención, pero usted es mi cliente y por lo tanto me preocupa-Explicaba al menor antes de hacerle una cuestión que le daba bastante preocupación- ¿ ya se encuentra mejor, Chinen-san?

 

Se había sonrojado un poco por la vergüenza que él mismo se había hecho pasar frente a un desconocido al haber llevado consigo mismo toda su escena de drama por una según su punto de vista "estúpida" ruptura amorosa, la cual se había jurado a sí mismo ya había superado, pese a que había llorado e incluso había maldecido a quién había salido con él tres meses para después terminarlo con una estupidez derivada de sus celos ocasionados por que su pareja coqueteaba con un sinnúmero de chicas a pesar de que salía con él. Al estar ya más tranquilo se dignó a hablar -Sí, todo está bien, gracias por preocuparse y lamento si he sido una molestia- se disculpaba sinceramente ya que él mismo sabía muy bien que había hecho una escena innecesaria y eso lo avergonzaba.

 

-Descuide, no ha sido una molestia realmente, ha sido un placer ayudarle, no se preocupe por eso.-Aclaró sus anteriores palabras al menor para que no se creara ningún mal entendido. 

 

Yuri se dio cuenta de que en ese instante había olvidado completamente la tristeza que tenía antes debido a Ohno, ya que él realmente conseguía calmarlo tan solo con su presencia cerca a sí mismo, lo que había notado después de un poco del trayecto desde que subió al taxi.

 

~Fin de flashback~

 

-Como diga  pero al menos dígame algún lugar al que te gustaría ir para así acercarnos a ese rumbo mientras piensa a  donde lo llevo-habló lo más calmado posible ya que en realidad el que el menor no tuviera claro  a donde ir antes de tomar sus servicios lo exasperaba un poco.

 

-Creo que lo mejor sería ir al hotel donde tengo hecha ya una reservación para esta noche, lo había olvidado pero ya que el pago fue anticipado es mejor que me dirija hacia allá ¿no es así?-intentaba poner en orden sus ideas.

 

~Flash back~

Ohno llegó a estacionarse cerca de alguien, ya que le habían pedido expresamente para que fuera a ese lugar a recogerle, y por lo visto era su cliente habitual Chinen, lo suponía porque en la aplicación señalaba el número telefónico que había solicitado su servicio.

 

-¿Ya se le hizo habito pedir mi servicio Chinen-san? -Cuestionaba divertido el conductor del taxi.

 

-Muy divertido, Ohno-san pero no, otra cosa es que su servicio es bueno y además es muy amable, así que para mí es confiable, solamente es por eso...-aclaró antes de poder subir  en la parte de los asientos para pasajeros justo detrás del asiento del copiloto donde con el rabillo del ojo miraba al conductor, llegando a sonrosarse ligeramente al notar el perfil del otro ya que su vista seguía atento al frente al estar atento por donde conducía mientras seguía el camino rumbo a la dirección que Chinen le había pedido le llevase anteriormente para de ese modo no tener ningún accidente ni infligir ninguna regla vial.

 

Chinen ciertamente notaba demasiado favorablemente a Ohno ya que al trasmitirle tanta calma que realmente sentía esas tonterías y mitos que se rumoreaban entre las mujeres "mariposas en el estómago" según había entendido, pero según su instinto y conocer como el hombre varonil que él mismo era, no era otra cosa que nervios al estar cerca de alguien que era tan asombroso que además se preocupaba por él. El color de su rostro paso de un rosa a un rojo intenso al notar como él lo miraba por el retrovisor porque al sentir su mirada instintivamente volteo a ver al espejo y sus miradas se encontraron por unos insignificantes y rápidos segundos, pero fueron los suficientes para darse valor y comenzando a jugar con los dedos de sus manos para comenzar a hablar:

 

-Ohno-san, creo que usted sabe que es un hombre muy bien parecido, es decir guapo de hombre a  otro hombre y...-se comenzaba a sentir nervioso al suponer que estaba siendo ignorado por no recibir respuesta alguna.

 

-Ejem, muchas gracias Chinen-san, lo aprecio mucho de su parte, no es algo que suela escuchar de las personas, mucho menos si estas toman mi servicio. Gracias de verdad-contestaba un tanto apenado ya que no esperaba aquel dialogo de parte de uno de sus clientes y mucho menos del que más lo solicitaba, por lo que pensó que debía ser amable de la misma forma que él lo había sido con su persona y, sin pensarlo demasiado regresó el cumplido- lo mismo puedo decir de usted Chinen-san, usted también es guapo.- Contestó con un tono de voz neutral para que no fuese malinterpretado de ninguna forma.

 

Yuri estaba realmente conmocionado al escuchar esa respuesta tan de repente, por lo que  mordía ligeramente su labio inferior  al estar tan nervioso, incluso más que antes. Pero decidido tomó aire hondamente para lograr calmarse y de ese modo poder hablar con un tono de voz calmado, ajeno a la emoción que hace unos instantes parecía irradiar de su cuerpo. -Ohno-san lo que yo quiero decirle es tan simple como...Le quiero Ohno-san, sé que solamente somos cliente y proveedor o en este caso conductor, pero realmente lo siento como lo que es, más que un amor por un simple capricho, en realidad lo amo intensa y puramente, si gusta puede dejar de hablarme de usted, solamente acépteme por favor.-Se inclinó tanto como pudo al estarle pidiendo algo que sabía que pudiera incomodarle al otro, incluso juntó sus manos como si estuviera haciendo una plegaría.

 

De un momento a otro el auto paró del todo al ya haber llegado ambos a su destino final, lo que hizo que Chinen volviera de su mundo de ensueño, que se había formado mientras se le declaraba al mayor a la realidad en la cual se hallaba inmóvil al notar que Ohno no le había contestado aun solamente emitía un aura de inconformidad y desagrado, finalmente el mayor dejo que la puerta del taxi se abriera por sí misma para después decirle amablemente a su cliente:

 

-Sal por favor y no te lo tomes a mal, pero eres  demasiado intenso últimamente has pedido demasiado mi servicio y es un poco incómodo. Te pido que intentes no hacerlo más, sí pagas muy bien pero sabes que no es bien visto que aceptemos dinero extra de la tarifa solicitada, por lo que entiendo que por eso pidas mi taxi especialmente para tramos cortos como si fuera una especie de compensación o lo vieras como una forma de dejar propina sin que sea mal visto, claro que está bien visto el acto de tu bondad hacía mí pero debes cuidar tu dinero así que intenta que esto no sea tan seguido, de cualquier manera puedes bajarte ya para que hagas tus cosas.

 

~fin de flashback~

 

-Sí me parece mejor que vayamos para allá antes de que pierdas tu reservación,- comentaba Ohno mientras su pasajero buscaba la dirección exacta del lugar para así darla al conductor del taxi.-

 

-Claro, aunque realmente no me apura realmente perder la reservación solamente quería verle antes de asistir a una cita que fue arreglada por mis supuestos amigos.- Se sinceró respecto al motivo de su asistencia a ese lugar.

 

-Así que irás por eso, me alegra que puedas ver otras opciones y convivas con más personas y no solamente te centres en mí- sonreía al pensar que de ese modo Chinen ya no le perseguiría tanto.

 

- Sí, será grandioso ¿no es así Ohno-san?-preguntaba con un tono ciertamente despectivo a pesar de estar  triste ya que veía que su sola presencia molestaba al mayor a pesar que él tanto lo apreciaba e incluso le amaba parecía ser una molestia total para él a pesar de sus múltiples pedidos de su servicio y sus cortos trayectos que le dejaban bastante dinero que le rendía para mucho más que quizá con otros pasajeros, aun así era rechazado de esa manera que no disimulaba par nada su desprecio hacia él y eso realmente le dolía.

 

La mirada del menor se mantenía en el retrovisor, mirando a través de él al mayor, observando su perfil el cual en ese momento admiraba, y hasta lo soñaba despierto al estar ansioso de volver a verlo. 

 

En verdad estaba muy contento por volver a verlo, y a esas alturas estaba casi seguro que sería la última vez que lo vería, ya que había decidido por sí mismo a alejarse de él. A pesar de lo mucho que le gustara y con la cita que le habían arreglado sus amigos era la excusa perfecta para dejarlo de lado definitivamente. Sabía que podría dejarlo en base a voluntad, pero se conocía y por lo tanto, estaba cien por ciento seguro de que le sería totalmente imposible y volvería, a  acosarle de nuevo pidiendo sus servicios con más frecuencia y por supuesto más constancia, pues no quería perderse de absolutamente nada en lo absoluto de forma que le fuera posible, ya que no pensaba de ningún modo investigar sobre su vida privada, ya que sabía que tan cosa lo volvería totalmente loco. Si bien ahora trataba de disfrutar el viaje y la brisa que hacía dentro del auto debido al aire acondicionado del mismo, cosa  que le hacía llegar un poco del aroma  corporal del mayor, quien conducía con total calma, hasta que una melodía se hizo presente al parecer desde uno de sus bolsillos del saco que portaba, el mayor decidió que ignoraría completamente el sonido de su celular, ya que traía un cliente consigo a un cliente y más importante, estaba conduciendo, tendría que tomar la llamada en altavoz y era algo que no haría al ser signo de falta de respeto al estar atendiendo a un cliente en ese justo comento, más al ser tan insistente esa dichosa llamada, decidió hacerlo en una parada frente a un semáforo en rojo.

 

-Ohno al habla, tengo un cliente ahora, así que dese prisa con la razón de su llamada.-Contestaba con la clara intención de no durar demasiado en esa llamada y estaba un tanto  enfadado por lo que su paciencia estaba casi terminada y no pensaba desperdiciar la poca que aún le quedaba en atender una llamada.

 

-Uy, perdona si te estoy interrumpiendo, para las pocas veces que últimamente hemos hablado- contestaba la otra persona en la llamada que no era otra persona que  Nakajima Kento, persona con la que nuestro conductor hace algún tiempo tuvo cierta relación cercana con él; Era un chico bastante joven a diferencia de sí mismo, al menos eso era lo que carcomía la mente de Chinen y se sentía cada vez peor, aún más al escuchar la corta risa de parte de Ohno junto  con el tono de voz que empleaba al contestar cada cierto tiempo.

 

-No pasa nada, pero ahora estoy realmente ocupado al estar conduciendo además de, que como dije antes estoy con un cliente y el que esté hablando contigo ahora debe de verse de muy mala educación, así que date prisa y di si me necesitas en realidad para algo- a pesar de usar palabras que se podrían usar para regañar al otro el tono de su voz era alegre, por volver a hablar con un viejo amigo.

 

- Entonces así lo dejamos nos hablamos después Sa-chan.-Fue lo último que se escuchó entes de que la llamada antes de una suave y corta risa de parte del mayor quien negaba suavemente con su cabeza al no creer que de verdad fuese Nakajima

 

Por su parte Yuri tan solo se dedicó a escuchar atentamente cada palabra y al escuchar lo último dicho en esa conversación fue cuando notó lo realmente enojado y celoso que estaba pero respiro  profundamente para calmarse un poco y así pasar su cuerpo al asiento destinado para los pasajeros, haciéndolo con cuidado para que Ohno no le llamara la atención, además que cuidó especialmente que no hubiera algún vehículo cerca. Al llegar a los asientos de atrás fue cuando buscaba entre sus maletas antes subidas por el conductor algo en especial, sobresaltándose un poco cuándo el mayor comenzó a hablar después de carraspear para aclararse la garganta.

 

-Chinen, me disculpo por haber atendido una llamada personal en su presencia, no volverá a ocurrir, lamento las molestias.- Cortó para no revelar información que nunca le fue pedida.

 

El menor solo se limitó a negar con  su cabeza y contestarle e viva voz para no dar la impresión de que menospreciaba la intención del mayor 'no se preocupe no pasa nada'  se limitó a decir, y continuó con lo que hacía; había sacado, después de rebuscar un poco más con un cuchillo que se veía debido al brillo que se reflejaba en la parte afilada del cuchillo que estaba bastante filoso y por lo tanto peligroso, mientras su dueño lo tomaba e inclinaba el cuchillo con gracia haciendo movimientos rápidos antes de ponerse de rodillas sobre uno de los asientos de la parte de atrás del  asiento del conductor, alzando el cuchillo para que el asiento que tenía delante de él no entorpeciera sus actos, los cuales realizó al cortar parte de la orilla del cuello del mayor, quien, entre sorprendido y ciertamente asustado logró tomar el antebrazo de su cliente para intentar detenerlo, sin descuidar del todo el volante ya que el auto aún estaba encendido y si se descuidaba un poco podría ocasionar un accidente grave, pero se pensaba orillar lo más pronto posible para evitar algún percance y poder defenderse de lo que Chinen le intentó hacer, que si bien  logró su cometido, solo le había abierto la apenas una capa superficial, la cual dolía aún y le preocupaba bastante el constante sangrado que ya había manchado sus ropas, pero debido a el color oscuro de la mayoría de la ropa exceptuando su camisa y corbata que denotaban la sangre que había abandonado su cuerpo.

El menor al sentirse irritado buscó de manera que se le veía totalmente fúrico buscando desesperado algo que juraba que había empacado para aquél día; al encontrar el cable  metálico, el cuál enredó un extremo de aquél largo y suficientemente grueso para dar toda la vuelta  a sus dedos  unidos de una de sus manos, manteniendo esa forma con su pulgar mientras con la otra tomaba el otro extremo para  lanzar el otro extremo del cable lo suficientemente fuerte como para que pasara al otro extremo  y  tomarlo rápidamente con su otra mano, pero antes de finalizar lo que tenía planeado  y lo que ya había comenzado, escucho la voz del mayor, quien hablaba  con un tono tranquilo, a pesar de que se le notaba en las pequeñas pausas que realizaba cada tanto, al igual que el tono de su voz  fluctuaba entre la tranquilidad y lo que identificaba como suplica, casi desesperación; fue que quiso dejar en paz al mayor, y de esa forma simplemente alejarse de él para dejarlo continuar con su vida normalmente, pero sabía que después de lo que hizo hacía poco lo denunciaría con la policía y seguro le pondría como mínimo una orden de alejamiento a juzgar por el comportamiento que había estado teniendo  en los últimos meses, y no era que se arrepintiera realmente de lo que había hecho, para nada, pero recordaba exactamente cada segundo de la pasada conversación telefónica que Ohno había tenido, y recordaba incluso lo dicho por la otra persona, puesto que, al estar tan en silencio que incluso llegó a parar su propia respiración solamente para escuchar lo que le decía aquél chico por esa llamada telefónica, y en la forma que le contestaba estaba seguro, de una forma ciertamente melosa y estaba; teniendo que admitirlo, pese a lo mucho que le pesara a sí mismo porque realmente le parecía una tontería; celoso en extremo, además  de que  recordaba con exactitud el tono tan delicado y atento de Ohno, y con ello estaba seguro, completamente que en ningún momento con él, había usado esa amabilidad, que parecía tan natural durante su llamada.

 

Al recordar cómo se había sentido hace tan solo algunos segundos, que no pudo resistir más y tan solo después de echarle una mirada rápida a través del retrovisor, se decidió a  proceder con su plan, y así conteniendo su respiración, volvía a tomar  cada extremo de aquél cable para poder de una vez y sin poder mirar atrás, halar ambos lados de aquel alambre tan inofensivo que en sus manos podría convertirse en algo mortal, al menos en la posición aunado con en el que ese momento se encontraba, del todo furioso y decepcionado, del todo decepcionado al saber a esas alturas que jamás  tendría oportunidad alguna de ser un poco, un mínimo de cercano respecto a Ohno-kun, cosa que lo hacía sentir impotente en todos los sentidos posibles,  que si bien era verdad, pero por mucho  que lo entristeciera y provocara decepción sobre sí mismo, quería ser más cercano a él, era inevitable en esos momentos después de esos pocos acontecimientos, pero realmente deseaba  su cercanía con mucho fervor.

 

Estaba enteramente seguro de que no tenía suficiente fuerza para degollar al mayor con el cable que traía consigo, y era lo que en ese momento quería, matar al mayor pues pensaba que solamente así podría estar cerca de Ohno, puesto que después de haber sido advertido de que dejara de pedir su servicio vía aplicación, además de que recientemente lo había intentado acuchillar. Definitivamente no lo dejaría acercarse en cuanto pasara este shock inicial, pero él mismo todavía lo quería tener cerca , por lo que estaba totalmente decidido a terminar con la vida de aquella persona a la que, anteriormente le había confesado su atracción, a pesar de lo mucho que lo quería sentía esa necesidad de estar lo más cerca de él, tanto como le fuera posible, y para eso había pensado en su mente entre varias probabilidades, sin embargo se decidió por darle muerte ya que consideraba que únicamente de esa forma era la única en la que realmente estaría cerca de él, al menos tanto como deseaba, pero estaba seguro de que no quería hacer sufrir demasiado al mayor, por lo que tomando el arma blanca que se encontraba con más filo para así fuera lo más indoloro posible el hecho de terminar por acuchillarle justo el uno de sus costados, provocando un fuerte pero claro alarido, el cuál expresaba el dolor que sentía a pesar de que el menor había intentado ahorrarle ese sufrimiento lo más posible.

 

Al momento en que comenzó a fluir la sangre por la herida, fue que el mayor usó la fuerza que ciertamente tenía, para erradicar cualquier movimiento del menor tratando así de impedir  que algún movimiento ajeno agravara su sangrado, lo sabía, había sido tonto de su parte el no haber hecho caso a su instinto básico con Chinen, pero cuando le conoció le parecía totalmente vulnerable, incapaz de lo que ahora hacía y estaba altamente arrepentido de no haber denunciado al menor  cuando todo le pareció muy raro en cuanto a su comportamiento, pero quiso pensar que exageraba y solamente creer que él era el paranoico y en realidad todo estaba bien.

 

Oh, que error había cometido y ahora era totalmente claro para él que no se debió confiar de tal manera, después de todo, ‘nada es lo que aparenta’ y ‘demasiado bueno para ser verdad’ eran las cosas que había ignorado y si no intentaba hacer algo para salvar su propia vida, ni siquiera podría existir un momento para lamentarse, por lo que  juntando toda su gallardía y así fue que logró desarmar del todo al menor, pero no contaba con la mente tan retorcida del pequeño pasajero que había tenido durante todo aquél día, que en con agilidad con la que tomó otro cuchillo y sin alguna mesura comenzó a apuñalar de forma desenfrenada todas las partes blandas que le eran posibles del cuerpo del mayor, aprovechando su cuerpo para pasar con facilidad a la parte frontal del auto y así tener más libertad a la hora de hacer cortes más profundos pero rápidos, antes de detenerse de forma abrupta al sentir como  su propia ropa era mojada por un líquido que era tibia a su sentir, más al notar lo que era al dirigir su mirada hacía la parte baja de su cuerpo, se dio cuenta que era realmente sangre del mayor.

 

Su primera impresión, no fue otra que de susto por unas fracciones de segundo, antes de volver en sí y tomar de nueva cuenta el cuchillo, el cual había dejado aun atravesando parte del cuerpo ajeno antes de sacarlo del lugar donde había estado clavado, siendo dejado en ese lugar solo para calmar un poco su respiración agitada debido a su pasado desenfreno al acuchillar a Ohno, pero tras sacar finalmente  el cuchillo no pudo evitar mirar el rostro del mayor, el cual estaba del todo tranquila, como si jamás hubiese sido así de acuchillado de esa forma, por lo que se armó de valor y de forma osada comenzó a usar la sangre que había quedado impregnada en la hoja del cuchillo para con el mismo  llenar los labios del mayor con la misma sangre que antes le había sacado de su cuerpo. Al estar ya la sangre de su conductor sobre los labios del mismo, entrecerró los ojos antes de  besar los labios, terminando por lamer sus propios labios llenos de la sangra ajena, para después lamer con dedicación de  eliminar todo rastro de aquél liquido de los labios ajenos antes de lamer el dorso de la hoja del cuchillo degustando nuevamente la sangre ajena.

 

Al terminar de probar un poco de su crimen y después de haber calmado su mente un poco, empezó a descuartizar el cuerpo del mayor, pues si bien sabía que tarde o temprano descubrirían su cuerpo, quería que al menos tardaran un poco, no le emocionaba para nada la idea de ir a la cárcel, pero ya no había vuelta atrás, por mucho que lo deseara, ya lo había asesinado y culpaba a esa estúpida llamada a la que  fue la que puso los clavos en el ataúd.

 

-De verdad lo lamento Satoshi.-Pronunció mientras terminaba de robar todo lo que lo hiciera fácilmente identificable antes de marcharse por su propio pie del lugar sin importarle que estuviera cubierto de sangre, aprovechando sus maletas donde traía en un principio los cuchillos y todo lo que necesitaba para matar al mayor, metió partes del cuerpo de Ohno para así irlos esparciendo por donde pasara de camino a su residencia, tomando un camino diferente para poder tener todas las partes en diferente lugar, se sentía como un agricultor, esparciendo las semillas para su próximo cultivo, justo como ahora estaba esparciendo las partes del cuerpo del mayor.

 

 


FIN.

31 oct 2022

Vamos, Marius.

-Vamos Marius, tienes que ponerte esto o no te dejarán entrar.- Insistió Matsushima.

-¿Pero por qué tú no vas disfrazado? - Preguntó desconfiado el más alto, aunque joven.

-Claro que iré disfrazado, pero quiero que antes tú te disfraces, Mari.- Contestó intentando calmarlo, lo que pareció funcionar pues el menor comenzaba a ponerse la ropa que el otro le había dado, siendo esto una túnica de color blanco con mangas largas, que en los puños de esta tenía pequeños detalles en color plata, mientras bajaba por su cuerpo hasta llegar a la mitad de sus muslos, notándose su pantalón que era de un color rosa muy claro.- Está mal Marius, dije que te quitaras la ropa de abajo, o el disfraz no se verá como uno y solo te verás ridículo.- Afirmó Matsushima quien veía de arriba a abajo al menor.

- Pero Sou-chan... me dará frío si dejo tanta piel expuesta...- Dijo apenado  al tiempo que se quitaba con vergüenza la ropa que tenía debajo del disfraz que le había dado Sou, aunque aún no estaba seguro de lo que era.- ¿Así está bien? -Preguntó el más alto al ya verse listo puesto que, no tenía nada excepto su ropa interior debajo de la túnica.

-Sí, justo así debe de ser. Usa esto debajo -  Matsushima le ofrecía al otro un pantalón corto de color blanco para que lo usara por encima de su ropa interior.-

-Pero...-

-Anda, mientras terminas iré a llamar a tu hermana para decirle que estarás conmigo y que no se preocupe, cuando termines te acabaré de poner todo el disfraz así que toma tu tiempo.- Apresuró a decir el mayor mientras salía de la habitación propia para poder ir a llamar por teléfono.

El europeo sostenía aún la prenda entre sus manos y suspiró al pensar que haría demasiado bulto con su ropa interior la cual aquél día se había puesto de algodón, un algodón demasiado grueso, por lo que sería incómodo tener algo más ajustado encima, por lo que  terminó por quitarse la ropa interior para solamente usar aquella prenda que le había dado el otro, que era ajustada pero cómoda, lo único que le incomodaba es que era muy revelador por la falta de tela, por lo que se notaba casi con detalle todos sus genitales.- ¿Qué más da?  Nadie verá debajo de mis ropas.- Se dijo a sí mismo  antes de salir del lugar del todo listo dejando su ropa interior junto con el resto de su ropa doblada sobre la cama de Sou, pues en esa habitación había estado cambiándose.

Al haber salido el alemán de la habitación de la persona que le había dado el supuesto disfraz, aunque él mismo no veía la ropa que llevaba encima como algo propio de un disfraz, hasta que visualizó al otro quién le sonrió al ver que finalmente había salido de la habitación del todo vestido.

-Me alegra ver que te ha quedado bien, aunque un poco corto, pero lucirás estupendo.- Aseguraba mientras traía con él una bolsa en dónde tenía el resto de complementos para completar aquél disfraz.

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-Creo que ellos tardarán demasiado, seguro Marius es lo que los retrasa, se suele distraer mucho de forma sencilla, pareciera que acaba de llegar como un turista.- Alegaba intentando encontrar una razón para la tardanza de los menores.

-Tranquilo, Fuma, ya llegarán.- Le intentaba tranquilizar el mayor presente, Kento.

-Sí, tiene razón, Fuma, ahí vienen los dos - señalaba a lo lejos como se acercaban Sou y Marius, estando este último un tanto sonrojado, puesto que era muy vistoso el traje de ángel que tenía puesto debido a las enormes alas blancas sobre su espalda.

-Vamos Mari, date prisa, que ya sabes que a esos sujetos no les gusta esperarnos mucho, además, tú tienes las piernas más largas por lo que debes poder ir más rápido ¿no?

-Sou-chan, deja de apresurarme, sé que los demás son impacientes con nosotros pero...con estas ropas me siento casi desnudo.- Confesó con vergüenza mientras estiraba con sus manos la túnica que portaba para así intentar cubrir un poco más su piernas.La transparencia, a falta de tela de su ropa, sin mencionar que empezaba a tener frío, al no estar acostumbrado a traer tan poca ropa en otoño en ese país hacía más corriente, sobre todo por el lugar en el que los habían citado los mayores, simplemente intentaba cubrir un poco más de su propia piel, si bien estaba acostumbrado al frío por su natal Alemania, eso no le quitaba la pena que sentía por portar esa ropa tan vistosa, que tanto se pegaba a su piel, el saber él mismo que no llevaba puesta su ropa interior, lo que le avergonzaba aún más, dejando su rostro del todo sonrojado, causando que el viento frío sobre su rostro fuera aún más frío, causando que su cuerpo temblara suavemente a consecuencia del cambio de temperatura.

-Vamos Mari, no creo que seas tan vergonzoso, además te ves muy bien, seguro a los demás les encantará la forma en la que viniste vestido, te lo puedo asegurar.- Sonrió animosamente antes de darle un suave golpe en la parte baja de la espalda ajena, para así darle algo de ánimos al menor, al igual que ayudarle a apresurar sus pasos para llegar donde sus otros tres amigos aguardaban por ellos.

- ¡Apúrate Marius, vienes como anciano!- Le gritó al mencionado antes de cruzarse de brazos fingiendo enfado.

-No le grites así, seguro ahora incluso alentarás mi llegada.- Un suspiro salió de la boca del mayor de los presentes, quien solamente negaba con su cabeza al ver que efectivamente ocurría lo predicho.

-Mejor concentra ese mal humor en observar bien los detalles del vestuario que trae puesto.- Propuso Sato mientras sonreía mirando justo lo que había dicho al tiempo que alzaba una de sus manos para saludar desde lejos al Alemán y su acompañante.

-Tienes razón... Matsushima escogió muy bien el vestuario para nuestro ángel europeo, ¿O me equivoco, Kento?- Cuestionaba con algo de burla entremezclado con malicia en su voz.

-No, tienes razón, ha escogido un vestuario excelente para él, - sin poder darse cuenta siquiera de que lo hizo, relamió sus labios mientras observaba detenidamente a quien esperaba junto con los otros dos.- Se ve muy bien como para que tarde tanto- masculló para sí mismo.

Al estar lo suficientemente cerca de las personas que esperaban a los menores, Sou se separó un poco del más alto para así ir detrás del alemán e ir empujando con ambas manos al otro, con la idea de que no hubiera manera de que se echase para atrás, pues realmente aún veía inseguro al menor.

-Vamos Mari, ya estamos aquí, nos han visto llegar, estoy seguro.

-Pero Sou-chan, no es justo.- Dijo haciendo un puchero mientras miraba a los compañeros que los esperaban, para después luego mirar de reojo al antes mencionado con bastante recelo en su mirada, pues podía notar inmediatamente que se habían puesto de acuerdo para hacerlo a él mismo más notorio, ya que los otros cuatro iban vestidos como demonios según podía entender, además de que él era el único en desacorde con los demás, era el más vistoso, tanto por el color, el claro de su piel y lo corto, además de lo casi atrevido que llegaban a lucir sus ropas.

-No veo  la razón por la cual reprochas tanto, después de todo, tú eres un ángel puro entre todos nosotros. - Dijo tratando de consolar y calmar al europeo, usando un tono suave en su voz.

-Es bastante sospechoso en realidad, pero te voy a creer esta vez, después de todo eres mi mejor amigo y por lo tanto, estoy seguro que no me mentirías en algo así.

-Claro que no, Marius, yo jamás haría algo para dañarte o algo así, tranquilo. - Ambos llegaros frente a las personas que les esperaban.- Henos aquí, Fuma, te dije que conseguiría el disfraz perfecto para él.- Vociferaba para dar por hecho que realmente había vencido al mayor en su propio juego, tanto a él, como a los otros dos restantes.

-Realmente te ves bien, Marius.- Declaró Nakajima quién miraba discretamente todo el cuerpo del menor con mucho detalle.

-Gracias Kento.- Contestó mientras se ruborizaba y su vista era mantenida baja antes de dar suaves palmadas a sus mejillas intentando así desaparecer la acumulación de sangre en sus mejillas.

-Tienes razón, Matsushima, me he equivocado, sabes elegir algunas veces ciertas cosas.- Murmuró Kikuchi en un tono casi vencido al perder ante lo que habían estado peleando desde hacía algunas semanas, dejando como una decisión definitiva lo que se vería aquel día.

-Te debes sentir MUY mal, mi querido Fuma- se burlaba Sou con una sonrisa en su rostro.

-Ya muchachos,  tranquilícense, sé que todos estamos muy impactados para bien con el trabajo que ha hecho Matsushima con el disfraz de Marius, pero no quiero que algo así arruine nuestra noche, así que tranquilidad ¿quieren? -Fue Shori quien intentaba mantener algo de orden, imponiendo la serenidad ante los demás, tienes simplemente asintieron con sus cabezas.

-¿A dónde vamos a ir a partir de aquí? - Preguntaba el alemán quien aún intentaba cubrir algo de la parte su cuerpo, mientras intentaba apurar a los demás para ir a un lugar que ni siquiera sabía su ubicación, solamente quería alejar la atención que los mayores parecían centrar en su cuerpo.

-Oh, no te lo dijimos. Tienes razón, debemos darnos prisa.- Dijo Nakajima, como si estuviese apurado por algo.

-Pero ¿a dónde iremos? - Insistía el alemán, ya que la curiosidad lo carcomía.

-Vamos a un karaoke, Mari, realmente estoy emocionado por  ir a un lugar así, nunca he ido con tanta gente y ni siquiera solamente yo ¿tú has ido antes? - Le era imposible guardar dentro de sí toda esa emoción que sentía por tan solo ir a ese lugar.

-Comprendo, no tampoco he ido a uno, al menos no con personas fuera de mi propia familia, seguro será divertido ir todos juntos, así podré cantar las canciones de mis películas favoritas.- Emocionado seguía a Kento quién los guiaba a todos al lugar.

-¿Qué tipo de canciones quieres cantar?-preguntaba Shori al alemán mientras lo seguía para ir tras mayor del grupo.

-Las de mis películas infantiles favoritas. Sé que ya no estoy en edad para que me gusten tanto ese tipo de cosas, pero la verdad es que además de que me encantan aún, es que recordar estas y el momento en que las vi en su momento me traen recuerdos preciosos.-Contaba tranquilamente con una sonrisa en su rostro, una que hacía juego con los enternecidos de Matsushima y Sato.

-Es aquí.- Anuncio el mayor de los cinco mientras les abría la puerta del establecimiento de karaoke al que les había dicho antes que los llevaría.

-Entonces entremos todos.- Decía animado Kikuchi mientras alentaba a los menores a pasar dentro del edificio en dónde celebrarían la aquella festividad, Halloween, comúnmente llamada por Marius como noche de brujas por el simple hecho de que lo hacía ver, casi, más inocente de lo que realmente era.

Al estar ya todos dentro del establecimiento, fue el europeo quién más animado recorría el lugar entero al ser quién más emoción tenía, mientras el resto seguían con sus miradas el contorno del trasero de su joven amigo.

-¿Quieres ser quien comience con una canción, Marius?- Cuestionaba Sato al menor, quién solamente asintió con bastante entusiasmo antes de poder acercarse a tomar el micrófono que estaba más a la mano, más titubeó ligeramente antes de mirar a sus compañeros.

-¿Está bien que lo haga y que esté tan solo aquí? - Les miraba mientras se encontraba observando  con severidad, exigiendo respuestas, pues sus amigos estaban acostumbrados a jugarle bromas, desde las más inocentes hasta las más pesadas y vergonzosas. Dudaba realmente de todo aquello y mantenía muchas sospechas.

-Por favor, Mari, no seas tan desconfiado de tus amigos.- Era Fuma quién hablaba mientras estaba de brazos cruzados y con su ceño ligeramente fruncido.- Deberías confiar un poco más en nosotros, después de todo somos quienes acompañarán a nuestro lindo ángel por dulces.

-Verdad, no tenemos nada malo planeado, te lo aseguro, o es que acaso... ¿ No confías en mí? - Matsushima intentaba apaciguar al más alto, quién le sonrió de forma cálida al tiempo que asentía suavemente al estar convencido de las palabras que escuchaba.

-Confío en ti, en mis amigos, así que con su permiso...- Tomó en micrófono que tenía entre sus manos con más confianza para así poder elegir una canción que supiera y se le diera bien.

-Es grato tener al menos por hoy el karaoke reservado únicamente para nosotros, así que puedes cantar lo que gustes Marius.- Recalcó Shori al ser quien puso el dinero para reservar todo el lugar por aquél día.

Marius asentía emocionado antes de comenzar a cantar mientras el resto lo miraba al tiempo que le coreaban, sin embargo Fuma fue quién rompió la armonía de aquella ocasión en la que todo el grupo de amigos se había reunido para pasar un buen rato, sacando del menor de ellos un sobresalto que le había hecho emitir un jadeo al haber sido su trasero nalgueado de forma tan abrupta por Kikuchi, quien reía ante lo gracioso que le parecía la situación, aún más el haber podido sentir tan a detalle la forma de sus glúteos, además de un poco de su textura por ser tan fina la tela que intentaba ocultar su piel, cosa que no conseguía con mucha efectividad, dado que esta era tanto de delgada  que permitía notar con todo detalle la figura del menor, quién a pesar de aún intentar esconder su cuerpo a toda costa, Fuma se las había arreglado para ver su cuerpo a todo detalle, además que le regocijaba el hecho de haber causado que el rostro del menos se encendiera, al nota que su voz jadeante se había escuchado con claridad al haber dado justo en el micrófono que aún sostenía mientras de fondo, se escuchaba la tenue instrumental de la canción que aún sonaba sin que ya nadie se ocupara de ponerle voz, salvo los ocasionales coros que se podían apreciar apenas audibles.

-¡FUMA! - chillaba Marius aún sonrojado por la vergüenza que sentía por lo anteriormente acontecido, usando una de sus manos para así intentar disimular así como ocultar lo más posible la piel de su trasero al igual que lo que se podía notar de sus genitales.

-¿Qué? Tú tienes la culpa Marius, después de todo, nadie te manda a contonear tanto tus caderas para darnos a notar, lo bien que se ve tu trasero en ese disfraz que llevas, sí creo que Matsushima ha hecho un buen trabajo en elegir tu disfraz, pero no está bien que tú nos tientes de esa manera apenas y comenzar la noche.- En su rostro se veía un ligero gesto de enfado mientras estaba con sus brazos cruzados sobre su pecho.

-Pues lo siento, pero se supone que estoy entre mis amigos y por lo tanto puedo comportarme con más naturalidad, sin contar que la canción me encanta y por lo tanto me incita a moverme de cierta manera.- Contestó defendiendo su punto de vista poniendo un semblante malhumorado en su rostro, dejando seguir la canción hasta que esta terminó.

De un momento a otro, entre jugueteos, bromas y varios comentarios subidos de tono, terminaron por excitar al menor, aunque sus amigos se defendían tanto a ellos como a su hombría, y con ello su heterosexualidad, con que todo había sido un accidente por estar tonteando demasiado.

-Parece que necesitas algo de atención aquí debajo,- murmuraba Kikuchi mientras con una mano rozaba suavemente el bulto que sobresalía  de su ropa, la cual perecía quedarle más justa y pasaba su lengua por el lóbulo de la oreja del europeo.

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Shori y Sou veían como Yo era el centro de atención pues Kikuchi se encontraba penetrándolo mientras Kento se encontraba masturbando su pene causando que los gemidos entremezclados con el leve gimoteo del menor fuera más frecuente y por lo tanto más sonoro entre los oyentes que se encontraban al alrededor de un Marius ya completamente desnudo que se dejaba penetrar sin poner ningún pero.

 

-No es justo, Marius es el único que está disfrutando.-Reclamaba un encaprichado Matsushima mientras miraba a un gozoso, al menos a su vista, Schmich. 

 

Sato se paró a un lado del menor de los presentes para tomar una de sus manos mientras él mismo se ocupaba de quitarse la ropa para así dejar expuesta su creciente erección la cual era envuelta por la mano del menor, ya que Shori lo había inducido a tomarla.

 

-Vamos Marius, sé que puedes masturbarme mientras te están dando placer allá abajo.- Sin más el menor comenzó a usar su mano para estimular al otro subiendo y bajando su mano por el falo del mayor mientras  sentía como se corría por tercera vez, a pesar de que aún le incomodaba un poco como había sido penetrado sin prepararlo antes pues aún dolía a pesar del esfuerzo de Nakajima por distraerlo de ese dolor con placer al estarle masturbando.

 

-Vaya, ahora tú también Shori, el único que hace mal quinteto soy yo porque todos ustedes están recibiendo placer de una u otra forma mientras yo solamente estoy para mirar.-Decía con cierto enfado al no tener más que placer, si acaso, visual al ver a los otros tres disfrutar de Yo mientras escuchaba este último gemir continuamente  al tenerlos a todos a su disposición como ángel que era.

 

Nakajima disfrutaba totalmente de estar estimulando al menor mientras estaba siendo penetrado por otro, ya que de esa forma tenía cierto control en la frecuencia e intensidad con la que gemía y sus piernas se tensaban y relajaban a su lado mientras él mismo esperaba ansioso a que nuevamente Schmich se volviera a correr sobre su mano para volver a lamer el néctar que dejaría sobre su piel.

 

Mientras seguía el menor con su trabajo manual con Sato, Sou se decidió a tomar el mismo  el camino que él quería poniéndose de pie para así ir desarreglando un poco su ropa ya que tenía en mente realizar lo que quería y estaba seguro que no lo detendrían.

 

Más pronto que tarde, Marius tenía su mano derecha aún ocupada con el miembro de Sato, su ano siendo llenado por Kikuchi quién ahora se encontraba embistiéndolo frenéticamente  

 

Los gemidos de Marius fueron acallados de repente debido a que en su boca fue puesta la verga de Sou, quien recibió un golpe en la pierna de parte de Nakajima que aún utilizaba su mano para darle placer al menor pero ahora lo que conseguía sacar de él eran menos placenteros para sí mismo ya que sus gemidos eran ahogados por la presencia del otro por acaparar su boca, mas prontamente un gemido reprimido se hizo presente cuando Kikuchi terminó dentro del menor quien seguía ocupado con el miembro ajeno en su boca.

 

-Vamos Marius, no aflojes el ritmo.- Exigía molesto quién tenía la mano del menor ocupada para que le estuviera masturbando, la cual se frenó al sentir algo caliente que era esparcido dentro suyo.

-Hazte a un lado Kikuchi, ya tuviste tu tiempo ahora dejan algo al resto.- Decía Kento quien tenía sobre su mano algo del semen del menor, el cual comenzó a lamer gustoso hasta dejar del todo limpia su mano en lo que el antes mencionado salía del todo del interior de Schmich, a lo que el menor gimió suavemente.

 

Que rico fue el pensamiento que pasó por la mente de Marius antes de reclamarse a sí mismo tal pensamiento tan lascivo por el simple hacho de que el mayor haya salido de su interior y dejado dentro de sí su semen, que no sentía tan a flor de piel dentro pero sabía  que si Fuma se había corrido dentro de él fue porque le gustó practicamente violarlo, ya que nunca aceptó que le hiciera tal cosa. 

 

Sentía tanto miedo del abuso de sus amigos que  se resignó a lo que ellos estaban haciendo con su persona y siguió masturbando con su mano a Sato mientras dejaba a Sou seguir en su boca, pero a sabiendas que apenas eyacular ellos se retirarían de mancillar su cuerpo y lo dejaran en paz por un momento, por lo que comenzó a estimular el glande de Matsushima con su lengua, endureciendo esta para que así en otro pudiera sentir mejor forma el pasar de su lengua por los rincones de la cabeza de su pene.

 

Pasado cierto tiempo, fue quién ocupaba su boca quien se vino primero  que terminó dentro de su cavidad, aunque el alemán no pudo recibirlo todo dentro por lo que dejó salir lo que no podía almacenar dentro de sí dejando que escurriera así hasta su pecho, el cual está igual de mojado y cálido que la parte inferior de su rostro por el semen que se escurría aún de su boca, cosa que no le distrajo de seguir masturbando a Shori, quien detuvo su mano para apartarla de su miembro, para así ponerse él mismo de pie frente al menor para así seguir masturbándose mientras lo miraba y rozaba la punta de su pene con la piel expuesta del menor, dejando sobre esta un rastro del pre-semen que estaba brotando en abundancia para después poner su mano sobre la mejilla del menor y así poder acomodar su rostro antes de acabar eyaculando sobre este acabando por llenar, con su semen parte del cabello del menor junto con parte de su rostro que antes estaba un poco más limpia y tanto Sato como Matsushima se separaron del menor para dejar libre paso al mayor de todos los presentes y que terminara lo que vino a hacer.

 

Nakajima era el único que faltaba por estrenar el cuerpo del menor, después de todo él había sido el que propuso el plan y el resto lo acepto porque al igual que él mismo les excitaba el europeo y él no solamente tenía ganas de tener sexo con él, sino que cada uno de sus amigos lo hicieran y todo lo que habían hecho con él era algo que el propio Kento fantaseaba.

 

Las manos del europeo fueron suavemente haladas por el nipones para ayudarle a ponerse de pie, acción que le hizo pensar que con eso estaba terminado el abuso sobre su cuerpo y sería Kento el único que desistiría de querer eyacular sobre o dentro de él pero estaba del todo equivocado. Estando ambos de pie el mayor de ellos tomo al menor por la nuca para obligar a que no se alejara cuando le intentaba besar lo cual logro sin importar que antes su boca estuviera llena de semen proveniente de Matsushima.

 

Al ya haber calentado el ambiente, el mayor no dudo ni un poco en comenzar a rozar su pene contra el trasero que tanto amaba y con el que tanto fantaseaba propiedad del alemán, quien sin darse cuenta volvía a estar completamente con el miembro totalmente erguido a causa de una excitación inconsciente, que lo indujo a mover sus caderas para que de esa manera el miembro ajeno entre sus glúteos, ya que con ello sabía que lo excitaba aún más a él como a sí mismo ya que realmente sentía que en algún momento eyacularía con tan solo tener el miembro ajeno rozando constantemente contra su trasero, más al tiempo de penetrar sus adentros pudo notar como el mayor se adentraba con lentitud y fácilmente ya que su interior se encontraba cubierto con el semen de Kikuchi quien anteriormente se había venido dentro de él, lo que causaba que fuera un auxiliar en cuanto a ayudar a humectar su interior para evitar el roce con sus paredes internas y así ayudar a resbalar el miembro de Nakajima junto con algo de sangre que había sacado Fuma al ir primero sin prepararlo previamente así como moverse tan bruscamente dentro de él.

 

Al estar Kento tan entusiasmado dentro del menor, que hacía que al entrar y salir tan rápidamente que dejaba escuchar como los jugos del menor chapoteaban entre sus paredes interiores y el falo del mayor. Los tres restantes se encontraban mirando atentamente ya que aún no  podían salir del lugar ya que habían pagado por un par de horas y si alguno de los tres salía, entrarían a limpiar y así  disponer las cosas para las siguientes personas que ocuparían el servicio, por lo tanto tendrían que quedarse hasta que  Kento terminara con lo que había comenzado, por lo que solamente veían como ambos tenían sexo y el sonido que emitía el interior del menor, cosa que hacía que los tres se excitaran aún más y continuaban masturbándose así mismos siendo únicamente Matsushima y Sato quienes cambiaban sus posiciones al estar masturbando uno al otro gozando de sentir como manos ajenas tocaban su sexo mientras tenían el audio perfecto para engrandecer sus libidos y así seguir disfrutando de los gemidos emitidos por la dulce voz del europeo.

 

-Vamos Marius, haz que Kento se corra como loco y haz que quienes no pudieron entrar en ti así como yo y Kento se puedan correr una vez más con tan solo escuchar tu voz y mirar lo duro que estas.- Incitaba Kikuchi al menor, animandole

 

Nakajima se mordía los labios al percatarse que verdaderamente, Schmich tenía una erección evidente a pesar de tenerlo a él mismo penetrándolo tan vigorosamente, intentando siempre  estimular la próstata del menor quien aún no paraba de gemir al ritmo que el mayor lo penetraba, siendo estos cada vez más y más agudos ya que su garganta  estaba demasiado forzada al estar un buen rato gimiendo sin parar, la verdad era que no podía más y a pesar de estar en contra de su voluntad, estaba dispuesto a terminar lo que sin ser su intención ni siquiera estaba en sus planes y que ni siquiera él mismo por voluntad propia había comenzado pero ahora iba a terminarlo.

 

-Vamos Marius, aprieta más ese trasero tuyo, ese trasero por el que nosotros cuatro babeamos  y tienes tan bien trabajado.- De nuevo Fuma trataba de elevar el ánimo del europeo, no sin terminar por darle una nalgada  bien dada la cual creo un sonoro efecto bastante alto.

 

-¡Ahh!-emitía primero como una queja pero terminó en convertirse en un gemido el cual sería un preludio a que el menor eyaculara llenando parte de su vientre.

 

-¿Ya vez como realmente eres un pervertido? Solamente hizo falta que te diera un solo golpe en uno de tus glúteos y  te acabaste por venir sin que Nakajima hiciera mayor cambio- decía Kikuchi en tono de burla, pues realmente le divertía aquello, aprovechando el desconcierto del menor para tomar algo de su semen entre sus dedos de su diestra, la cual facilito a los otros dos para que probaran algo de la semilla del menor, que aunque no se lo habían pedido, se notaba que ardían en deseo por probar algo del menor con quien tanto fantaseaban, llevando a uno de ellos Sato a cambiar su diestra de estar masturbando a Matsushima a agarrar la muñeca del mayor para que no la alejara y así seguir degustando la semilla de Schmich quien ahora gemía débilmente, siento un  poco más enérgica al sentir como su interior era llenado por el semen del mayor.

 

Al estar los cuatro satisfechos fue momento de marcharse no sin antes vestirse tal y como habían llegado, Shori al estarse vistiendo no pudo evitar sentir nuevamente dentro de su boca el sabor del semen del menor  y con esto verse en la necesidad de relamer sus propios labios antes de seguir al resto y al salir los cinco acordaron ir a cenas alguna cosa antes de volver cada uno a casa.

 


29 abr 2022

Decisions.

 

En un día  soleado lleno de luz y calor, fuera de una universidad multilingüe de la cual empezaban a salir algunos alumnos, uno de ellos al parecer europeo, caminaba con su grupo habitual de amigos, en esa universidad había tanto europeos como estadounidenses, de todo tipo mezclados con japoneses ya que ese era el país donde residía el lugar, y entre ellos estaba Marius Yo quien llevaba un caminar un poco más lento que el resto, pero aun así se veía tan animado como los demás después de un largo día de trabajo.

Llegando Marius al departamento que aún compartía con su hermana llevó sus pertenencias que solía llevar con él a la universidad hasta su habitación y al llegar a esta puso todo en su lugar correspondiente, incluyendo unas cuantas cosas a parte tanto para su tarea como para estudiar y no olvidar nada.

 

Al cabo de un tiempo Marius salió de su habitación y se acercó a la cocina para buscar algo que le ayudase a calmar los sonidos de su estómago que anunciaban que estaba vacío y su dueño estaba hambriento, pero su búsqueda de alimento le fue interrumpida al encontrar sobre la mesa un papel escrito directamente por su hermana el cual leyó sin demora:

 

‘Marius:

Tengo que dejarte solo algunos días.

Come a tus horas, duerme bien, no te esfuerces demasiado.

Atentamente: Marilena.’

 

Apenas terminó de leer la nota la doblo con cuidado antes de dejarla de lado, para así prepararse algo de comida y poder calmar a su estómago y poder seguir tranquilamente con el resto de su día, aunque había varías cosas que cruzaban su mente con pensamientos nada tranquilizadores, pero eso era otro asunto que sinceramente no deseaba tocar hoy ya que aún tenía varias cosas que hacer para su clase del día siguiente y deseaba dormir bien esa noche.

 

Terminando sus alimentos volvió a tomar el papel que antes había doblado para poder leer nuevamente la nota y sonreír ligeramente ante el cariño que despedía la simple nota y volviéndola a doblar para dejarla sobre la mesa para recurrir a ella siempre que necesitara un poco de ánimo para seguir las cosas tan normalmente como estaba acostumbrado.

 

A pesar de haber planeado un buen descanso esos pensamientos intrusivos volvieron. Pensamientos sobre lo solo que realmente se sentía, lo pesado que era su estudio porque parecía que las horas no alcanzaban para estudiar todo lo que debía sin sacrificar su necesitado descanso nocturno. Todo eso lo podía equilibrar con trabajo algunas veces más que  otras, pero era algo de diario, lo que no podía soportar era que fuera tan acosado por su pasado y aún presente trabajo como Johnny y que no respetaran su privacidad, que le tomaran fotos en su camino a clases que forzosamente era dentro del tren lo que subía su nivel de estrés ya que esas mismas personas usualmente lo seguían aún fuera del tren y no  sabía si perderlos a propósito o llegar a tiempo a sus clases  o darles la oportunidad de saber que ruta seguía para llegar a su destino final. Con todo eso en mente, inevitablemente se quedó dormido hasta la mañana siguiente dónde continuó con la misma rutina de cada día, una rutina que le empezaba a ser tediosa.

 

Al terminar sus clases del día decidió tomarse el día con más tranquilidad, algo que ciertamente necesitaba ya que si alteraba demasiado sus nervios y forzaba en exceso su propio cuerpo estaba seguro que nada bueno resultaría de todo aquello. Y así dejó pasar uno, dos, tres y hasta cuatro o cinco trenes que eran justamente los que debía abordar para ir hacia su casa, sin embargo deseaba dejarlos pasar para así tener algo de paz por un momento ya que sabía que en cuanto llegara a su hogar todo volvería a ese círculo interminable que ya lo tenía bastante agobiado, solamente necesitaba unos minutos de paz, y creía que después de tranquilizarse podría volver a centrarse de lleno a su rutina diaria.

 

Las personas que esperaban el tren rápido para llegar a su destino eran cada vez menos ya que se estaba haciendo tarde, por lo que Schmich se decidió a por fin abordar el tren, el cual iba algo vacío, y lo cual hizo que se empezara a culpar ya que había tenido tiempo  de pararse a pensar en algo más que no fuera la acción que estaría siguiente a tomar para estar más cerca de su hogar, de sus obligaciones y seguir para el día siguiente. Se sentía culpable por no facilitarse las cosas que ya tenía como cotidianas, pero esos mismos pensamientos que ahora tenía los conocía muy bien para su desgracia ya que siempre lo conducían a que aún tenía una puerta abierta  en caso de quererla tomar, cosa que no deseaba pero en ocasiones era por más tentadora, pero bien sabía que sería un desperdicio y quizá un arrepentimiento momentáneo que no quería conocer ya que no se veía a sí mismo tan débil como para optar por algo tan burdo como suicidarse, ya antes esa idea había cruzado su mente y le dio una rotunda negativa ya que eso no le serviría no le haría sentir mejor, no le ayudaría con sus problemas, todo lo contrario con ello traería más problemas quizá no a él  pero sí para todos los demás y quien  no resultara afectado por su decisión puede que sería un recuerdo amargo para sus familiares y personas más cercanas y un inconveniente para la estadística del país.

 

-¿Marius?- Sus pensamientos fueron interrumpidos al escuchar su propio nombre, pero lo hizo reaccionar porque conocía esa voz.- Es muy tarde como para que estés  fuera.-Buscó con su mirada hasta la fuente de aquella voz, hasta que encontró a la persona que le hablaba.

 

-Ya estoy lo suficientemente mayor como para elegir la hora en la que salgo Kikuchi.- Dijo con un ligero enfado en su tono de voz.

 

Una sonrisa divertida apareció en los labios del mayor.- Lamento haberme tomado la molestia de querer saludar a un amigo, no sabía  que  a los alemanes les molestaba que los encontraran en el transporte público fuese un problema.

 

-No, no es que nos importune una cosa así, lo molesto es que nos interrumpan un pensamiento que teníamos desde hace un buen tiempo y la idea haya quedado inconclusa.

 

-Vaya, lo lamento, aunque deberían pensar más a prisa o tener atajos para sus pensamientos, de cualquier manera, ¿En qué estarías pensando tanto? ¿Nueva forma de aprender de memoria todos los Kanji para que no se burlen de ti tus amigos? –preguntaba bromeando de buena gana e incluso dejó escapar una suave risa.

 

-No Fuma, no pensaba en corregir mi habla lo mío iba más encaminado al suicidio.- Comentó como si fuera de lo más normal pensar y hablar sobre ello cosa que hizo que el mayor de ambos negara inmediatamente con su cabeza.

 

-¡Marius, no digas eso ni en broma! Con nuestra juventud podríamos sobrepasar muchas cosas, incluso algo tan común en las noticias nocturnas, no es bueno pensar en ello ya que esto te obliga a ver eso como una única salida, además hoy es tu cumpleaños si no mal recuerdo, así que deja de ser tan pesimista y mejor vamos a beber algo juntos para celebrar este reencuentro, tu cumpleaños y así podré platicarte algunas cosas que te harán reflexionar sobre la vida que llevas ahora ¿te parece?- ofrecía de forma cortés mientras le observaba con expectativa de que aceptara lo que le proponía.

 

-Es cierto hoy es mi cumpleaños, aunque queda poco tiempo de él, pero tienes razón no me vendría nada mal una comida con un viejo amigo y beber algo para intentar relajarme, después de todo ambos somos mayores de edad como para darnos la libertad de salir a tomar un poco por nuestra propia cuenta además me gustaría escuchar lo que me tienes que decir que me podría ayudar.

 

Básicamente aceptó esa invitación, de cualquier modo nadie le estaría esperando en casa y podría hacer lo posible por adelantar un poco de sus deberes de camino a clases. Viajaron en el tren unas cuántas paradas hasta que Fuma le indicó al menor que llegaría pronto a dónde debían bajar para ir a un bar que conocía Kikuchi donde servían buena comida y el alcohol  estaba a buen precio. Llegando a la parada en la que se bajaron Schmich pudo ver gracias a su vista periférica que le hizo saber que un par de personas se habían percatado tanto de su presencia como que iba acompañando al mayor ya que pudo distinguir con el rabillo del ojo como aquellas personas buscaban como tomar una foto donde ambos saliesen juntos, cosa que ya era normal para sí mismo,  el tolerar a ese tipo de personas que invadían su privacidad pero nunca creyó que se atrevieran a ser tan descarados al ver que estaba acompañado.

 

Fue Kikuchi quien entró al bar donde comería con Schmich, quien entró tras él para sentarse a su lado en la barra de tragos mismo lugar donde les servirían la comida que eligieran, siendo Fuma quien la pidió para ambos ya que era un lugar muy conocido por él  así  como el precio por los que oscilaban. Apenas iban en el primer trago cuando Marius se sintió un poco mareado, imaginando que la bebida que pidió el mayor tenía demasiado alcohol para él, comunicó sus dolencias a su acompañante.

 

-Si te sientes mal, quizá deberíamos ir a una mesa para los dos mientras intentas  calmarte, puede que te haga falta alimentarte correctamente esa es una posible causa para tu dolor de cabeza y mareo.

 

-No es solamente eso pero te haré caso, vamos a una mesa más privada, así podrás contarme todo eso que decías me haría recapacitar.- Tan pronto dijo eso Fuma se levantó y pidió a quien los había despachado en la barra que le indicara una mesa privada para él y su acompañante, al serle indicada la mesa comenzó a llevar sus cosas a esta, pensaba en ayudar al menor con las propias en sus manos.

 

-Te adelantaste a mí Yo, pensaba en ayudarte con tu comida ya que no te sientes muy bien y cuándo me vengo a dar cuenta ya vienes tú mismo con todo. – Comentaba algo molesto mientras ambos se sentaba en su respectivo asiento. – Como sea, debes tener muy en claro tus razones para luchar y seguir con vida, sin importar que tan cansado o fastidiado estés, la vida no es fácil de ningún modo, pero estoy seguro que podrás luchar contra esos sentimientos para así salir adelante, de cualquier modo el suicidio no va para nada contigo porque eres alguien muy fuerte desde que te conozco, a los diez años fue que decidiste salir de tu país natal para venir aquí a probar suerte y acabaste logrando ser contratado y más que todo eso debutaste muy joven y aún sin manejar bien el idioma te aventuraste con una compañía que además de bailar y cantar también se dedica a la actuación justo a lo que se dedicaba tu madre y por eso quedaste tan bien en la compañía. Eres un cúmulo de talentos, naciste con ellos en la sangre y creo que lo has hecho de maravilla y además hablas bien por lo menos tres idiomas y ahora eres universitario y dudo que el suicidio vaya contigo ya que eres fuerte y sé que no te rendirás por cosas tan cotidianas, incluso si eres menor que yo veo en ti muchas cosas que admirar así que no vuelvas a tener en mente tales cosas como un suicidio ¿Entendido?

 

-No te creas tanto como para ahora hablar como si fueses mi dueño Kikuchi.- De forma ciertamente infantil sacó su legua para enseñarla al otro en modo de disgusto y enfado sacando una suave risa del otro.

 

-Justo como el Marius que recuerdo entró a la compañía y debutó junto conmigo.- Recalcaba orgulloso antes de seguir comiendo ya que él no había probado bocado en todo en día salvo algunos aperitivos que les habían ofrecido en el trabajo como parte de Sexy Zone, pero tales bocadillos no lo llenaban en absoluto.

 

-Pues claro, somos la misma persona, no hagas parecer como si fuésemos dos personas totalmente distintas, he crecido,  eso es todo.- Sin más imitó al mayor comiendo su cena, ya que llegando a casa sabía que tendría muchas cosas por hacer.

 

-Ya lo sé, no soy tonto, pero es diferente este tú de ahora al que me hablaba de que pensaba sobre el suicidio.- Soltó con franqueza al tiempo que le miraba atentamente y tomaba un poco del alcohol que aún le quedaba servido en el vaso que les facilitaron.

 

-Estas bebidas no funcionan para relajar a una persona, al principio creí que sí me lograría relajar pero ahora pienso que necesito una segunda ronda.- Reclamaba poniéndose de pie para ir a dónde la barra para que le rellenaran su  vaso con más alcohol.

 

Fuma se quedó negando con su cabeza en silencio pensando seriamente que el menor si no estaba ya algo borracho estaba en realidad muy deprimido ya que no reconocía esa faceta de su amigo, aún menos cuando en el pasado había estado tan desacuerdo con beber alcohol en grandes cantidades y con tanta frecuencia, si bien no se podía evitar del todo por cosas del trabajo intentaba evitarlo.

 

Al cabo de un tiempo, tanto como Schmich como Kikuchi habían terminado con su comida y bebida, pagaron a partes iguales y ambos salieron del lugar para ir hacía la estación del tren para que los acercara a sus hogares ya que estaban demasiado alejado de ellos.

 

-Oye Marius, no nos volveremos a ver  hasta dentro de un tiempo y creo que lo sabes, te noto diferente pero igual al europeo que conocí cuando debuté pero ahora que tengo la oportunidad no quiero desperdiciarla, aprovechando en primera que estás un poco ebrio  y en segunda que no parece haber paparazis en la espera del tren, me disculpo por adelantado en caso de que esto no esté en tus planes y lamento que te haya hecho tardar tanto por ir a tomar un trago conmigo, no fue mi plan tardar tanto.- Cortó sus palabras para acercarse  a su interlocutor lo suficiente como para ver lo grisáceo de sus ojos por un momento antes de cerrar los propios al momento de besar los labios ajenos por un leve lapso  en lo que llegaba el tren que ambos tomarían para bajar en diferentes niveles de la línea que seguía, ignorándose mutuamente durante el trayecto pues ninguno de los dos quería retomar la conversación desde el punto en dónde lo dejaron, el beso.

 

Llegando cada uno a su destino, el clima refrescaba cada segundo más debido al rocío de la madrugada que seguía avanzando acercándose más y más a una pronta e innegable salida de los rayos solares cosa  que Marius ignoraba ya que a pesar de la insignificante resaca que ahora tenía se dedicó a aventajar rápidamente todos sus trabajos que recordaba sin ser demasiado estricto con recordar cada cosa que debía tener lista para  clase pues estaba consciente de que si no dormía pronto poco o nada podría dormir antes de sus clases.

 

El día de clases había transcurrido como frecuentemente lo hacía si bien le habían llamado la atención por no cumplir con todos sus trabajos como era habitual en él, siendo sus notas algo bajas por reprenderlo de algún modo sin embargo Schmich aceptó las formas de llamarle la atención pues reconocía que había cometido un error.

 

A pesar de todo esto acontecido a Marius no le pesaba tanto  como lo haría el día anterior, ya que repasaba constantemente las palabras que Kikuchi le  había dicho en esa pequeña cena que compartieron, definitivamente quería que algún día se repitiera la escena de esa velada pues la había pasado muy bien a pesar que no estuviera en sus planes, pues Fuma le había hecho sentir mejor que lo que se había sentido todo esos días pasados no solamente del mes  sino del año entero, cuatro meses en los que tenía frecuencia de esos pensamientos intrusivos sobre darse por vencido, sobre suicidarse y eran pensamientos  que intentaba evitar pero le era imposible hasta que su antiguo compañero de banda hablo  con él. Pero ahora estaba mejor ahora sentía como si el mundo no fuera a tomárselas tan estrictamente con él y podía respirar en paz.


FIN.