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30 nov 2022

Historias de un taxi.

Se metía el sol en la ciudad de Tokio y un taxista, de nombre Satoshi Ohno apenas e iba a iniciar su jornada de trabajo. El antes mencionado era un hombre humilde, si bien había estudiado hasta la universidad, el trabajo era muy escaso en la capital y no tenía la posibilidad de ir a vivir a otro lado del país, pues tenía que ayudar financieramente a sus padres, por lo que decidió quedarse a trabajar al menos de conductor de un taxi, pues a pesar de que era un trabajo duro por todo el tiempo que debía pasar sentado a pesar de todo eso y de las largas jornadas, era un trabajo honesto.

 

Sus clientes normalmente eran de los más comunes, pues solo le daban direcciones un poco alejadas y todo transcurría normal, en el camino cruzaban un par de palabras hasta llegar a su destino final, en donde les indicaba el costo y pagaban. Pocas veces le había pasado, pero ciertamente hubo algunas personas que o bien no querían pagar o lo habían intentado atracar, pero aún a sus 41 años, 42 antes de terminar el año, mantenía una muy buena condición física, por lo que se pudo defender de los ladrones y pudo pedir el dinero que se le debía sin llegar necesariamente a la violencia. Salvo por un cliente, que pedía habitualmente su servicio. 

 

Realmente se podía decir que amaba su trabajo, después de todo podía conocer a muchas personas, sin mencionar que en ocasiones le proporcionaban un incentivo dado su buen servicio. 

 

Se orilló a la acera pues alguien le solicitaba la parada, más lo dudó un poco antes de orillarse hasta su cliente debido a que era demasiado temprano para esté cliente en especial, ya que por lo regular era si bien quien le dejaba propinas más jugosas, solía llamarlo a altas horas de la noche.

 

-Ohno-san, Ohno-san- llamaba casi con desesperación al conductor de quien conocía su nombre ya que lo facilitaba a todos sus clientes y él era alguien que usaba sus servicios frecuentemente

 

-Chinen-san, hoy me ha solicitado muy temprano-comentaba con alegría viendo que junto al menor había algunas maletas.-Me adelantaré para ir metiendo sus maletas al auto- dijo anteriormente para así proceder a meter parte de las maletas del menor ya que no podía con todas de un solo viaje.

 

-Ohno-san, esa muy amable al ayudarme con mi equipaje, muchas gracias.- Sonrió amablemente mientras llevaba él mismo la última maleta que hacía falta para así ayudar al conductor del taxi que había pedido.

 

-Descuide Chinen-san, es parte de mi trabajo ayudar a los pasajeros con sus cosas para subir al auto y no se molesten en subirlas ellos mismos.- Sonreía amablemente.- Irás como mi copiloto, ¿no es así Chinen-kun?- Preguntaba al tiempo que abría la puerta del copiloto.-Vamos, sube.-Ofrecía amablemente a su cliente.

 

Chinen estaba por entrar delante cuando recordó algo así que con algo de duda al principio entro en el auto para así subir en el asiento del copiloto, una vez dentro del automóvil fue que se quedó poco tiempo embelesado con el conductor del taxi que decidió  tomar, al estar dentro y haber cerrado la puerta que le correspondía fue que el mayor hablo, cuestionando al menor el lugar a dónde lo llevaría.

 

-¿Y a dónde vamos Chinen-kun?-preguntaba amablemente a su cliente de ese momento, mirándole directamente esperando la respuesta.-

 

-Ahh, por lo pronto solamente quiero alejarme de casa, por favor-

 

flash back

 

~Hace tres años~


 Se encontraba un más joven Chinen destrozado y su  rostro bañado en lágrimas debido a una ruptura amorosa pero se encontraba  sentado a la orilla de la acera al estar esperando un servicio de taxi que había pedido a través de Internet, al llegar este automóvil que tendría la función de taxi, Yuri limpió un poco sus lágrimas antes de acercarse al automóvil dónde Ohno le abría la puerta de los pasajeros al quitar los seguros, con lo que pudo entrar fácilmente  en el asiento trasero detrás del  asiento de detrás del copiloto.

 

La realidad era que Ohno se sentía ciertamente un poco incómodo al alcanzar a escuchar como su cliente  sorbía sus propios mocos al igual que sollozaba cada cierto tiempo, no pudo evitar hablar para intentar distraer a su cliente de lo que le causaba tanta tristeza.

 

- Buenas noches...Entonces al lugar a donde se me indicó que era su destino final supongo que es su  hogar, y disculpe mi intromisión, mi nombre es Ohno Satoshi, por si desea tenerme en cuenta para que pueda anotarlo por si elige volver a solicitar mis servicios nuevamente, disculpe si soy muy atrevido pero me encantaría saber su nombre para así tratarle con más formalidad.- Hablaba de la manera más amable que le era posible, alegrándose al ver que en esos instantes en los cuales lo escuchaba  sus sollozos eran menos.

 

-Mi nombre es Chinen Yuri, un gusto conocerle señor Ohno.- Dijo casi tartamudeando, pero siendo bastante comprensible a pesar de todo, ya que no quería causar  lastima ni mucho menos hacía su persona de parte del chofer de aquel auto aún menos porque ni siquiera se conocían más allá de sus nombres.

 

-Comprendo Chinen-san pero aún tengo una duda, alcancé a escuchar como usted moqueaba y sollozaba un poco, sé que no debí prestar tanta atención, pero usted es mi cliente y por lo tanto me preocupa-Explicaba al menor antes de hacerle una cuestión que le daba bastante preocupación- ¿ ya se encuentra mejor, Chinen-san?

 

Se había sonrojado un poco por la vergüenza que él mismo se había hecho pasar frente a un desconocido al haber llevado consigo mismo toda su escena de drama por una según su punto de vista "estúpida" ruptura amorosa, la cual se había jurado a sí mismo ya había superado, pese a que había llorado e incluso había maldecido a quién había salido con él tres meses para después terminarlo con una estupidez derivada de sus celos ocasionados por que su pareja coqueteaba con un sinnúmero de chicas a pesar de que salía con él. Al estar ya más tranquilo se dignó a hablar -Sí, todo está bien, gracias por preocuparse y lamento si he sido una molestia- se disculpaba sinceramente ya que él mismo sabía muy bien que había hecho una escena innecesaria y eso lo avergonzaba.

 

-Descuide, no ha sido una molestia realmente, ha sido un placer ayudarle, no se preocupe por eso.-Aclaró sus anteriores palabras al menor para que no se creara ningún mal entendido. 

 

Yuri se dio cuenta de que en ese instante había olvidado completamente la tristeza que tenía antes debido a Ohno, ya que él realmente conseguía calmarlo tan solo con su presencia cerca a sí mismo, lo que había notado después de un poco del trayecto desde que subió al taxi.

 

~Fin de flashback~

 

-Como diga  pero al menos dígame algún lugar al que te gustaría ir para así acercarnos a ese rumbo mientras piensa a  donde lo llevo-habló lo más calmado posible ya que en realidad el que el menor no tuviera claro  a donde ir antes de tomar sus servicios lo exasperaba un poco.

 

-Creo que lo mejor sería ir al hotel donde tengo hecha ya una reservación para esta noche, lo había olvidado pero ya que el pago fue anticipado es mejor que me dirija hacia allá ¿no es así?-intentaba poner en orden sus ideas.

 

~Flash back~

Ohno llegó a estacionarse cerca de alguien, ya que le habían pedido expresamente para que fuera a ese lugar a recogerle, y por lo visto era su cliente habitual Chinen, lo suponía porque en la aplicación señalaba el número telefónico que había solicitado su servicio.

 

-¿Ya se le hizo habito pedir mi servicio Chinen-san? -Cuestionaba divertido el conductor del taxi.

 

-Muy divertido, Ohno-san pero no, otra cosa es que su servicio es bueno y además es muy amable, así que para mí es confiable, solamente es por eso...-aclaró antes de poder subir  en la parte de los asientos para pasajeros justo detrás del asiento del copiloto donde con el rabillo del ojo miraba al conductor, llegando a sonrosarse ligeramente al notar el perfil del otro ya que su vista seguía atento al frente al estar atento por donde conducía mientras seguía el camino rumbo a la dirección que Chinen le había pedido le llevase anteriormente para de ese modo no tener ningún accidente ni infligir ninguna regla vial.

 

Chinen ciertamente notaba demasiado favorablemente a Ohno ya que al trasmitirle tanta calma que realmente sentía esas tonterías y mitos que se rumoreaban entre las mujeres "mariposas en el estómago" según había entendido, pero según su instinto y conocer como el hombre varonil que él mismo era, no era otra cosa que nervios al estar cerca de alguien que era tan asombroso que además se preocupaba por él. El color de su rostro paso de un rosa a un rojo intenso al notar como él lo miraba por el retrovisor porque al sentir su mirada instintivamente volteo a ver al espejo y sus miradas se encontraron por unos insignificantes y rápidos segundos, pero fueron los suficientes para darse valor y comenzando a jugar con los dedos de sus manos para comenzar a hablar:

 

-Ohno-san, creo que usted sabe que es un hombre muy bien parecido, es decir guapo de hombre a  otro hombre y...-se comenzaba a sentir nervioso al suponer que estaba siendo ignorado por no recibir respuesta alguna.

 

-Ejem, muchas gracias Chinen-san, lo aprecio mucho de su parte, no es algo que suela escuchar de las personas, mucho menos si estas toman mi servicio. Gracias de verdad-contestaba un tanto apenado ya que no esperaba aquel dialogo de parte de uno de sus clientes y mucho menos del que más lo solicitaba, por lo que pensó que debía ser amable de la misma forma que él lo había sido con su persona y, sin pensarlo demasiado regresó el cumplido- lo mismo puedo decir de usted Chinen-san, usted también es guapo.- Contestó con un tono de voz neutral para que no fuese malinterpretado de ninguna forma.

 

Yuri estaba realmente conmocionado al escuchar esa respuesta tan de repente, por lo que  mordía ligeramente su labio inferior  al estar tan nervioso, incluso más que antes. Pero decidido tomó aire hondamente para lograr calmarse y de ese modo poder hablar con un tono de voz calmado, ajeno a la emoción que hace unos instantes parecía irradiar de su cuerpo. -Ohno-san lo que yo quiero decirle es tan simple como...Le quiero Ohno-san, sé que solamente somos cliente y proveedor o en este caso conductor, pero realmente lo siento como lo que es, más que un amor por un simple capricho, en realidad lo amo intensa y puramente, si gusta puede dejar de hablarme de usted, solamente acépteme por favor.-Se inclinó tanto como pudo al estarle pidiendo algo que sabía que pudiera incomodarle al otro, incluso juntó sus manos como si estuviera haciendo una plegaría.

 

De un momento a otro el auto paró del todo al ya haber llegado ambos a su destino final, lo que hizo que Chinen volviera de su mundo de ensueño, que se había formado mientras se le declaraba al mayor a la realidad en la cual se hallaba inmóvil al notar que Ohno no le había contestado aun solamente emitía un aura de inconformidad y desagrado, finalmente el mayor dejo que la puerta del taxi se abriera por sí misma para después decirle amablemente a su cliente:

 

-Sal por favor y no te lo tomes a mal, pero eres  demasiado intenso últimamente has pedido demasiado mi servicio y es un poco incómodo. Te pido que intentes no hacerlo más, sí pagas muy bien pero sabes que no es bien visto que aceptemos dinero extra de la tarifa solicitada, por lo que entiendo que por eso pidas mi taxi especialmente para tramos cortos como si fuera una especie de compensación o lo vieras como una forma de dejar propina sin que sea mal visto, claro que está bien visto el acto de tu bondad hacía mí pero debes cuidar tu dinero así que intenta que esto no sea tan seguido, de cualquier manera puedes bajarte ya para que hagas tus cosas.

 

~fin de flashback~

 

-Sí me parece mejor que vayamos para allá antes de que pierdas tu reservación,- comentaba Ohno mientras su pasajero buscaba la dirección exacta del lugar para así darla al conductor del taxi.-

 

-Claro, aunque realmente no me apura realmente perder la reservación solamente quería verle antes de asistir a una cita que fue arreglada por mis supuestos amigos.- Se sinceró respecto al motivo de su asistencia a ese lugar.

 

-Así que irás por eso, me alegra que puedas ver otras opciones y convivas con más personas y no solamente te centres en mí- sonreía al pensar que de ese modo Chinen ya no le perseguiría tanto.

 

- Sí, será grandioso ¿no es así Ohno-san?-preguntaba con un tono ciertamente despectivo a pesar de estar  triste ya que veía que su sola presencia molestaba al mayor a pesar que él tanto lo apreciaba e incluso le amaba parecía ser una molestia total para él a pesar de sus múltiples pedidos de su servicio y sus cortos trayectos que le dejaban bastante dinero que le rendía para mucho más que quizá con otros pasajeros, aun así era rechazado de esa manera que no disimulaba par nada su desprecio hacia él y eso realmente le dolía.

 

La mirada del menor se mantenía en el retrovisor, mirando a través de él al mayor, observando su perfil el cual en ese momento admiraba, y hasta lo soñaba despierto al estar ansioso de volver a verlo. 

 

En verdad estaba muy contento por volver a verlo, y a esas alturas estaba casi seguro que sería la última vez que lo vería, ya que había decidido por sí mismo a alejarse de él. A pesar de lo mucho que le gustara y con la cita que le habían arreglado sus amigos era la excusa perfecta para dejarlo de lado definitivamente. Sabía que podría dejarlo en base a voluntad, pero se conocía y por lo tanto, estaba cien por ciento seguro de que le sería totalmente imposible y volvería, a  acosarle de nuevo pidiendo sus servicios con más frecuencia y por supuesto más constancia, pues no quería perderse de absolutamente nada en lo absoluto de forma que le fuera posible, ya que no pensaba de ningún modo investigar sobre su vida privada, ya que sabía que tan cosa lo volvería totalmente loco. Si bien ahora trataba de disfrutar el viaje y la brisa que hacía dentro del auto debido al aire acondicionado del mismo, cosa  que le hacía llegar un poco del aroma  corporal del mayor, quien conducía con total calma, hasta que una melodía se hizo presente al parecer desde uno de sus bolsillos del saco que portaba, el mayor decidió que ignoraría completamente el sonido de su celular, ya que traía un cliente consigo a un cliente y más importante, estaba conduciendo, tendría que tomar la llamada en altavoz y era algo que no haría al ser signo de falta de respeto al estar atendiendo a un cliente en ese justo comento, más al ser tan insistente esa dichosa llamada, decidió hacerlo en una parada frente a un semáforo en rojo.

 

-Ohno al habla, tengo un cliente ahora, así que dese prisa con la razón de su llamada.-Contestaba con la clara intención de no durar demasiado en esa llamada y estaba un tanto  enfadado por lo que su paciencia estaba casi terminada y no pensaba desperdiciar la poca que aún le quedaba en atender una llamada.

 

-Uy, perdona si te estoy interrumpiendo, para las pocas veces que últimamente hemos hablado- contestaba la otra persona en la llamada que no era otra persona que  Nakajima Kento, persona con la que nuestro conductor hace algún tiempo tuvo cierta relación cercana con él; Era un chico bastante joven a diferencia de sí mismo, al menos eso era lo que carcomía la mente de Chinen y se sentía cada vez peor, aún más al escuchar la corta risa de parte de Ohno junto  con el tono de voz que empleaba al contestar cada cierto tiempo.

 

-No pasa nada, pero ahora estoy realmente ocupado al estar conduciendo además de, que como dije antes estoy con un cliente y el que esté hablando contigo ahora debe de verse de muy mala educación, así que date prisa y di si me necesitas en realidad para algo- a pesar de usar palabras que se podrían usar para regañar al otro el tono de su voz era alegre, por volver a hablar con un viejo amigo.

 

- Entonces así lo dejamos nos hablamos después Sa-chan.-Fue lo último que se escuchó entes de que la llamada antes de una suave y corta risa de parte del mayor quien negaba suavemente con su cabeza al no creer que de verdad fuese Nakajima

 

Por su parte Yuri tan solo se dedicó a escuchar atentamente cada palabra y al escuchar lo último dicho en esa conversación fue cuando notó lo realmente enojado y celoso que estaba pero respiro  profundamente para calmarse un poco y así pasar su cuerpo al asiento destinado para los pasajeros, haciéndolo con cuidado para que Ohno no le llamara la atención, además que cuidó especialmente que no hubiera algún vehículo cerca. Al llegar a los asientos de atrás fue cuando buscaba entre sus maletas antes subidas por el conductor algo en especial, sobresaltándose un poco cuándo el mayor comenzó a hablar después de carraspear para aclararse la garganta.

 

-Chinen, me disculpo por haber atendido una llamada personal en su presencia, no volverá a ocurrir, lamento las molestias.- Cortó para no revelar información que nunca le fue pedida.

 

El menor solo se limitó a negar con  su cabeza y contestarle e viva voz para no dar la impresión de que menospreciaba la intención del mayor 'no se preocupe no pasa nada'  se limitó a decir, y continuó con lo que hacía; había sacado, después de rebuscar un poco más con un cuchillo que se veía debido al brillo que se reflejaba en la parte afilada del cuchillo que estaba bastante filoso y por lo tanto peligroso, mientras su dueño lo tomaba e inclinaba el cuchillo con gracia haciendo movimientos rápidos antes de ponerse de rodillas sobre uno de los asientos de la parte de atrás del  asiento del conductor, alzando el cuchillo para que el asiento que tenía delante de él no entorpeciera sus actos, los cuales realizó al cortar parte de la orilla del cuello del mayor, quien, entre sorprendido y ciertamente asustado logró tomar el antebrazo de su cliente para intentar detenerlo, sin descuidar del todo el volante ya que el auto aún estaba encendido y si se descuidaba un poco podría ocasionar un accidente grave, pero se pensaba orillar lo más pronto posible para evitar algún percance y poder defenderse de lo que Chinen le intentó hacer, que si bien  logró su cometido, solo le había abierto la apenas una capa superficial, la cual dolía aún y le preocupaba bastante el constante sangrado que ya había manchado sus ropas, pero debido a el color oscuro de la mayoría de la ropa exceptuando su camisa y corbata que denotaban la sangre que había abandonado su cuerpo.

El menor al sentirse irritado buscó de manera que se le veía totalmente fúrico buscando desesperado algo que juraba que había empacado para aquél día; al encontrar el cable  metálico, el cuál enredó un extremo de aquél largo y suficientemente grueso para dar toda la vuelta  a sus dedos  unidos de una de sus manos, manteniendo esa forma con su pulgar mientras con la otra tomaba el otro extremo para  lanzar el otro extremo del cable lo suficientemente fuerte como para que pasara al otro extremo  y  tomarlo rápidamente con su otra mano, pero antes de finalizar lo que tenía planeado  y lo que ya había comenzado, escucho la voz del mayor, quien hablaba  con un tono tranquilo, a pesar de que se le notaba en las pequeñas pausas que realizaba cada tanto, al igual que el tono de su voz  fluctuaba entre la tranquilidad y lo que identificaba como suplica, casi desesperación; fue que quiso dejar en paz al mayor, y de esa forma simplemente alejarse de él para dejarlo continuar con su vida normalmente, pero sabía que después de lo que hizo hacía poco lo denunciaría con la policía y seguro le pondría como mínimo una orden de alejamiento a juzgar por el comportamiento que había estado teniendo  en los últimos meses, y no era que se arrepintiera realmente de lo que había hecho, para nada, pero recordaba exactamente cada segundo de la pasada conversación telefónica que Ohno había tenido, y recordaba incluso lo dicho por la otra persona, puesto que, al estar tan en silencio que incluso llegó a parar su propia respiración solamente para escuchar lo que le decía aquél chico por esa llamada telefónica, y en la forma que le contestaba estaba seguro, de una forma ciertamente melosa y estaba; teniendo que admitirlo, pese a lo mucho que le pesara a sí mismo porque realmente le parecía una tontería; celoso en extremo, además  de que  recordaba con exactitud el tono tan delicado y atento de Ohno, y con ello estaba seguro, completamente que en ningún momento con él, había usado esa amabilidad, que parecía tan natural durante su llamada.

 

Al recordar cómo se había sentido hace tan solo algunos segundos, que no pudo resistir más y tan solo después de echarle una mirada rápida a través del retrovisor, se decidió a  proceder con su plan, y así conteniendo su respiración, volvía a tomar  cada extremo de aquél cable para poder de una vez y sin poder mirar atrás, halar ambos lados de aquel alambre tan inofensivo que en sus manos podría convertirse en algo mortal, al menos en la posición aunado con en el que ese momento se encontraba, del todo furioso y decepcionado, del todo decepcionado al saber a esas alturas que jamás  tendría oportunidad alguna de ser un poco, un mínimo de cercano respecto a Ohno-kun, cosa que lo hacía sentir impotente en todos los sentidos posibles,  que si bien era verdad, pero por mucho  que lo entristeciera y provocara decepción sobre sí mismo, quería ser más cercano a él, era inevitable en esos momentos después de esos pocos acontecimientos, pero realmente deseaba  su cercanía con mucho fervor.

 

Estaba enteramente seguro de que no tenía suficiente fuerza para degollar al mayor con el cable que traía consigo, y era lo que en ese momento quería, matar al mayor pues pensaba que solamente así podría estar cerca de Ohno, puesto que después de haber sido advertido de que dejara de pedir su servicio vía aplicación, además de que recientemente lo había intentado acuchillar. Definitivamente no lo dejaría acercarse en cuanto pasara este shock inicial, pero él mismo todavía lo quería tener cerca , por lo que estaba totalmente decidido a terminar con la vida de aquella persona a la que, anteriormente le había confesado su atracción, a pesar de lo mucho que lo quería sentía esa necesidad de estar lo más cerca de él, tanto como le fuera posible, y para eso había pensado en su mente entre varias probabilidades, sin embargo se decidió por darle muerte ya que consideraba que únicamente de esa forma era la única en la que realmente estaría cerca de él, al menos tanto como deseaba, pero estaba seguro de que no quería hacer sufrir demasiado al mayor, por lo que tomando el arma blanca que se encontraba con más filo para así fuera lo más indoloro posible el hecho de terminar por acuchillarle justo el uno de sus costados, provocando un fuerte pero claro alarido, el cuál expresaba el dolor que sentía a pesar de que el menor había intentado ahorrarle ese sufrimiento lo más posible.

 

Al momento en que comenzó a fluir la sangre por la herida, fue que el mayor usó la fuerza que ciertamente tenía, para erradicar cualquier movimiento del menor tratando así de impedir  que algún movimiento ajeno agravara su sangrado, lo sabía, había sido tonto de su parte el no haber hecho caso a su instinto básico con Chinen, pero cuando le conoció le parecía totalmente vulnerable, incapaz de lo que ahora hacía y estaba altamente arrepentido de no haber denunciado al menor  cuando todo le pareció muy raro en cuanto a su comportamiento, pero quiso pensar que exageraba y solamente creer que él era el paranoico y en realidad todo estaba bien.

 

Oh, que error había cometido y ahora era totalmente claro para él que no se debió confiar de tal manera, después de todo, ‘nada es lo que aparenta’ y ‘demasiado bueno para ser verdad’ eran las cosas que había ignorado y si no intentaba hacer algo para salvar su propia vida, ni siquiera podría existir un momento para lamentarse, por lo que  juntando toda su gallardía y así fue que logró desarmar del todo al menor, pero no contaba con la mente tan retorcida del pequeño pasajero que había tenido durante todo aquél día, que en con agilidad con la que tomó otro cuchillo y sin alguna mesura comenzó a apuñalar de forma desenfrenada todas las partes blandas que le eran posibles del cuerpo del mayor, aprovechando su cuerpo para pasar con facilidad a la parte frontal del auto y así tener más libertad a la hora de hacer cortes más profundos pero rápidos, antes de detenerse de forma abrupta al sentir como  su propia ropa era mojada por un líquido que era tibia a su sentir, más al notar lo que era al dirigir su mirada hacía la parte baja de su cuerpo, se dio cuenta que era realmente sangre del mayor.

 

Su primera impresión, no fue otra que de susto por unas fracciones de segundo, antes de volver en sí y tomar de nueva cuenta el cuchillo, el cual había dejado aun atravesando parte del cuerpo ajeno antes de sacarlo del lugar donde había estado clavado, siendo dejado en ese lugar solo para calmar un poco su respiración agitada debido a su pasado desenfreno al acuchillar a Ohno, pero tras sacar finalmente  el cuchillo no pudo evitar mirar el rostro del mayor, el cual estaba del todo tranquila, como si jamás hubiese sido así de acuchillado de esa forma, por lo que se armó de valor y de forma osada comenzó a usar la sangre que había quedado impregnada en la hoja del cuchillo para con el mismo  llenar los labios del mayor con la misma sangre que antes le había sacado de su cuerpo. Al estar ya la sangre de su conductor sobre los labios del mismo, entrecerró los ojos antes de  besar los labios, terminando por lamer sus propios labios llenos de la sangra ajena, para después lamer con dedicación de  eliminar todo rastro de aquél liquido de los labios ajenos antes de lamer el dorso de la hoja del cuchillo degustando nuevamente la sangre ajena.

 

Al terminar de probar un poco de su crimen y después de haber calmado su mente un poco, empezó a descuartizar el cuerpo del mayor, pues si bien sabía que tarde o temprano descubrirían su cuerpo, quería que al menos tardaran un poco, no le emocionaba para nada la idea de ir a la cárcel, pero ya no había vuelta atrás, por mucho que lo deseara, ya lo había asesinado y culpaba a esa estúpida llamada a la que  fue la que puso los clavos en el ataúd.

 

-De verdad lo lamento Satoshi.-Pronunció mientras terminaba de robar todo lo que lo hiciera fácilmente identificable antes de marcharse por su propio pie del lugar sin importarle que estuviera cubierto de sangre, aprovechando sus maletas donde traía en un principio los cuchillos y todo lo que necesitaba para matar al mayor, metió partes del cuerpo de Ohno para así irlos esparciendo por donde pasara de camino a su residencia, tomando un camino diferente para poder tener todas las partes en diferente lugar, se sentía como un agricultor, esparciendo las semillas para su próximo cultivo, justo como ahora estaba esparciendo las partes del cuerpo del mayor.

 

 


FIN.

26 nov 2022

Escape.

Ohno Satoshi apenas salía de una junta de la empresa para la que laburaba, como parte de una agrupación donde bailaba, cantaba, actuaba entre otras labores más, era su última junta, ya que pronto iba a pedir el permiso para poder dejar su trabajo dentro de la agrupación y solo seguir con la compañía únicamente como actor.

 

Lo único que realmente le pesaba a esas alturas era dejar a sus fans pero estaba seguro le comprenderían, ya que a su edad no era ni tan normal, ni tan fácil seguir como hasta el momento como miembro y líder de la agrupación. Aunque era verdad que también extrañaría a sus amigos y compañeros de agrupación; fueron tantos años y tantas cosas que aprendieron juntos que le era difícil.  

 

Pero debía admitir que en los últimos años una persona en especial había estado eclipsando del todo sus pensamientos y a pesar, le dolía el admitir que era menor que él. Antes de decir adiós a la empresa, quería arreglar unas cuantas cosas con esa persona, por lo que lo citó vía un corto mensaje de texto, solicitando que se encontrara con él, sabía muy bien que él era de su agrado, ya que desde hace mucho tiempo era consciente de que era él su mayor motivación para entrar en su misma compañía, e incluso había sido apoyo como bailarín en la parte de detrás de su grupo y por ello también sabía cuánto lo admiraba justamente a él.

 

Al momento de sentir que todo encajaba fue que comenzó a hacerse más cercano a él, y estaba seguro que pronto sería decidida su última fecha en la cual podría entrar dentro de las oficinas previo a graduarse, al menos con tanta normalidad como hasta ahora y por eso sabía que debía moverse rápidamente, si es que realmente deseaba aclarar las cosas con Chinen, pues debía admitir que el menor hacía un trabajo bastante bueno en cuanto a la actuación se trataba, y era un poco más visible que él mismo. Y era cierto que se sentía algo atraído por él, y no lo decía por su trabajo, ni mucho menos la actitud que tomaba cuando se encontraban frente a frente, no tenía nada que ver, pero debía admitir  que lo que más lo hipnotizaba de su persona era esa juventud, que si bien no permanecía del todo intacta era notable, realmente  lo era para él, además, en una ocasión había conseguido rozar ligeramente su piel, y era verdad lo que sus compañeros, varios de sus superiores, maquillistas e incluso ahora él lo había comprobado que tenía una piel bastante suave, con esto recientemente descubierto fue que decidió avanzar un poco más, con absoluto sigilo de no causar una atención exagerada sobre sí mismo, ni de parte del público o de sus superiores, así  como definitivamente no quería  crear desconfianza  en Chinen, a pesar de que sabía que difícilmente pasaría tal cosa ya que sabía el tipo de persona que era junto con que anteriormente había estado ganando su confianza y él mismo juraba que nunca pensó en tener una amistad tan cercana entre ellos.

 

Fue entonces que lo decidido, después de estar completamente seguro de su insistencia permanente hacía  él y la idea de ir juntos, solamente los dos por salir a beber algo, sin que necesariamente fuese parte del trabajo, que lo invitó de manera cordial a ese encuentro tan anhelado por su parte en un bar, que el mismo conocía y por lo tanto sabía que era seguro para visitar por dos celebridades como lo eran ellos, sabiendo que servían bebidas buenas y  no adulteradas que pudieran provocarle algún mal  a alguno de los dos.

 

-De verdad no puedo creer que hayamos creado en este corto tiempo lazos de amistad tan profundos, al punto en el que verdaderamente me permites ver su estado inconveniente de embriaguez, y además me des la oportunidad de poder beber a su lado. Muchas gracias.- Soltaba con la mayor claridad posible Chinen, a pesar del nerviosismo que se notaba sentía y eso mismo le hacía dudar de sus acciones, aunque pareciera ser como ese lugar y su presencia le hicieran estabilizar un poco sus alteradas emociones para de ese modo comportarse un poco más de recato.

 

-Es natural que esto haya terminado de este modo, después de todo pasamos mucho tiempo dentro de la compañía, además de que hemos tenido muchísimos trabajos y eventos conjuntos. Me alegro que este tipo de amistad se haya dado y mucho más con usted Chinen-san - Respondió mientras  antes de pedir las bebidas para ambos al tiempo que sintió la mirada fija sobre él, de parte de la persona sobre la que ya había trazado planes que  ya había comenzado a maquinar con absoluto sigilo. Llegadas las bebidas fue cuando ambos comenzaron a beber cada uno de su respectivo vaso, si bien a ambos les había gustado por igual el sabor y los efectos relajantes del licor que estaban bebiendo, era Ohno quién hacía pausas más prolongadas entre sorbo y sorbo, mientras era  el menor quién ya casi había terminado con la suya.

 

Cuando ambos terminaron su respectiva bebida, fue que el mayor quien expresamente  comenzó a evaluar la condición del menor, pues estaba a cargo de su bienestar, por lo que al haber examinado antes su  condición general, y con esto darse cuenta que se había emocionado de sobre manera a tal punto que olvido tener control sobre cuánto bebía y el menor acabó en completo estado inconveniente, si bien  este no se notaba de primera mano, realmente necesitaba a toda costa evitar que lo miraran demasiadas personas, ya que se notaba demasiado estaba subiendo demasiado su volumen de voz sin necesidad, sin contar su marcha ligeramente inestable en cuanto le sugirió que ambos fueran a un lugar más apartado, donde ambos pudieran desintoxicar un poco sus cuerpos para así poder volver a la normalidad Yuri aceptaba feliz la propuesta de Ohno pues era alguien muy apreciado él dentro de su vida y por lo tanto, estaba seguro de que nada malo le pasaría, por lo que gustosamente fue con él fuera del bar en el que habían estado bebiendo anteriormente, para así ir  a recomendación de Satoshi a cierto hotel, ya que era no tan caro así como bastante privado dado el trabajo de ambos.

 

-¿Seguro que estaremos bien en este lugar?- cuestionaba el menor con cierto temor, tanto por no agradar más al otro así como de ser el motivo de escándalos sí alguien inadecuado los miraba entrar a ese lugar juntos, como  el hecho de que realmente el mayor haya estado en ese lugar.

 

-Tranquilo, solo vamos a estar dentro un momento, después de que ambos nos repongamos saldremos y cada uno a sus propios asuntos y nadie tendría razones para decir nada acerca de alguno de nosotros.

 

-Está bien, creo en usted…Ohno-san.

 

Con algo de duda, así como algo de indecisión de parte del menor, ambos acabaron por entrar dentro del hotel, una vez dentro recibieron la indicación de ir prontamente a su habitación asignada, ya que al ser una época dónde las habitaciones estaban muy solicitadas, tanto así que el abandonar solo por un par de horas la habitación, daba la oportunidad de ser robada a pesar de la vigilancia más extrema de parte de los dueños del hotel de habían dado ocasiones en las cuales esto había ocurrido, si bien les era devuelto el dinero a quienes sufrieron de ese tipo de incidentes, no podían asegurar al ciento por ciento que se les resguardara el lugar en su habitación, era cierto que esto era muy mal visto pero siempre podían acudir a alguno de sus competidores, a pesar de su precio mucho más alto, pero no solían hacer nada más para poder resguardar sus reservas. Sin más  ambos entraron y fueron hasta su habitación, la número seis mil dos, si bien Chinen aún caminaba algo tambaleante por su embriagues ambos lograron llegar en tiempo y forma a la habitación.

 

-Ohno-san, ¿crees que podamos pasar aquí hasta tarde? No quisiera que algún conocido cercano me viera en estas condiciones tan temprano y aún menos siendo acompañado por mi propio ejemplo de lo que quiero ser más adelante.

 

-Muchas gracias, pero para nada soy algo de eso tan maravilloso que dices  de mí, aún me falta mucho por mejorar.- Dijo totalmente seguro de sí mismo, comenzando a sentir más atracción por el menor, a quien había empezado a caminar tan cerca del menor, que pudo percibir el olor natural de su cuerpo mezclado con el licor que anteriormente había ingerido.- Chinen-kun te propongo una relación más cercana entre los dos- dijo casi en un susurro, antes de que ambos se rindieran totalmente a los anhelos que sentían y eran más  vividos y fuertes al poder sentir el calor del cuerpo de su acompañante.

 

Chinen fue quien se atrevió a realmente romper la distancia entre ambos al comenzar a rozar la entrepierna del mayor pues realmente deseaba a ese hombre desde hacía muchos años, al notar como su acompañante no repudiaba en lo absoluto su toque ni su cercanía, da un paso más arriesgado al punto en el que tomó algo de impulso para poder prenderse de su cuello y así poder besar con delicadeza sus labios, lo cual Satoshi simplemente respondió de forma cálida al pasar su brazo detrás de la cintura ajena, rodeándolo del todo para quedar ambos unidos en un abrazo en medio del beso que el más bajo había comenzado, quien terminó por bajar sus manos de alrededor de su cuello hasta llegar a quedar sobre su pecho. Satoshi fue quién comenzó a  desprenderse de su propia ropa al sentir su cuerpo bastante acalorado, al punto de hacerse notorio al estar comenzando a sudar a tal grado que comenzaba a ser molesto por tener que apretar un poco la forma en que cerraba sus ojos para impedir así que su propio sudor entrase en contacto con sus ojos; con cuidado y rapidez utilizó  una de sus manos para así limpiar el tan estorboso sudor que tenía en su rostro, y al hacerlo pudo relajar su rostro, aprovechando para así  separarse un poco del más bajo y poder  quitarse sin problema alguno la mayoría de su ropa quedando solamente en ropa interior.

 

En cuanto se percató que la persona a la que admiraba se había quedado en paños menores, se sonrojo por completo al ver a quién más, realmente deseaba, y de esa forma, comenzó a imitarle al sentir acalorado su cuerpo, así como no deseaba mostrar de ninguna manera el que estuviera en presencia del otro aun con su ropa tal cual llegaron al edificio y se mostrara ante sus ojos como falta de respeto, quedando él también solamente vistiendo sus calzoncillos junto con sus calcetines, los cuales termino por finalmente quitando ya que le eran incomodos en aquella situación, en la cual  tenía la oportunidad única en la vida en la que podía hacer avances en su  relación interpersonal con su senpai, y más ahora que nunca ya que se rumoreaba que se graduaría pronto, cosa que sabía que sufriría llegado el día y por eso mismo quería seguir con todo eso, no quería arrepentirse el día en que ya no lo viera más tan seguido como hasta ahora, sí, puede que el alcohol provocara que se arriesgara demasiado por no pensar claramente las cosas, pero era justo en ese momento en el cual se estaba atreviendo a lo que desde hacía tanto tiempo deseaba, fuera culpa de estar borracho o no, arrepentimiento de su parte no existía.

 

De un momento a otro ambos quedaron en su totalidad desnudos y comenzaron  a tocarse mutuamente, para Yuri se sentía de lo más placentero, además de que a lado del mayor sentía que sus toques eran como el tacto superior al mejor terciopelo, pues bajo sus dedos se sentía como  pequeñas dosis de droga, la cual  le producía un bienestar inmediato, confianza absoluta, sin contar el que realmente sentía una absoluta confianza a su lado a tal grado que, sentía que podía contarle cualquier cosa sin temor a la burla o el repudio de su parte, por lo que comenzó a evocar sus recuerdos más hermosos de su pasado en la compañía e incluso antes de entrar a esta, justo cuando le conoció, y con ello se juró a sí mismo no detenerse hasta poder ser alguien cercano a él.

 

Mientras Ohno escuchaba  lo que Chinen tenía que decirle decidió por sí mismo, a sabiendas que el menor lo seguiría sin dudarlo mucho, a comenzar a frotar sus cuerpos directamente uno contra el otro y fue de esa manera tan natural que pudo fácilmente conseguir que ambos se excitaran a tal punto que sus miembros se irguieran del todo, y con ello ambos disfrutaban más cada roce, llegando incluso a  dejar fluir continuamente rastros de líquido pre-eyaculatorio, haciendo esto que sus penes empezaran a exigir por más atención si lo que se quería era evitar salir del lugar sin llamar la atención de la gente a su alrededor, o simplemente a  reducir el tiempo de incomodidad  por estar en esas condiciones.

 

-¿Me permite seguir con esto hasta el final, Chinen-san?- era Ohno quién tomó la iniciativa de querer seguir eso que ya habían empezado y deseaba terminar lo más pronto posible, después de todo ‘El tiempo es oro’ y el mismo  lo pregonaba con toda persona a la que podía, por lo que no le costó mucho hacer la cuestión, pues deseaba salir lo antes posible para poder continuar y por fin dejar libre todo su deseo carnal que tenía conteniendo desde hace tiempo por quien fue alguna vez su aprendiz  y así poder penetrarle a penas y aceptara.

 

-Claro, ¿por qué no? Adelante por favor, muéstreme cómo se pueden complacer un par de hombres adultos, que sabrá bien que yo no soy un santo, pero no tengo idea de cómo nosotros dos podamos completamente satisfechos en este tipo de encuentro que propone.

 

El mayor ciertamente esperaba esas palabras de parte del otro, más al escucharlas directamente de él y además tenerlo tan cerca, no dudó ni un poco en comenzar a tocar  de forma precisa y algo traviesa el cuerpo ajeno con el único fin de excitarle lo suficiente para que le dejara entrar al primera estocada sin oponerse de ningún modo, pues quería que estuviera tan necesitado como él lo estaba ahora.

 

Al momento en que ambos se unieron físicamente, tan solo en la penetración del cuerpo del menor fue que este, gimió tan provocativamente que Satoshi no dudó en salir un poco de su interior, solo para volver a entrar con más ímpetu y  gozo, pues solamente con él estaba sintiendo algo tan excitante a tal punto que quería devolver el favor, comenzando así a  masturbarle antes de alcanzar con una de sus manos el pantalón de alguno y así quitar el cinturón de la prenda para poder fácilmente ponerlo alrededor del cuello del más bajo, quien alterado intentaba zafarse de la situación al medir el peligro  que corría, sin embargo al sentir como su acompañante comenzaba a besar su nuca al tiempo que murmuraba suavemente fue que calmó tanto su cuerpo como mente.

 

-Tranquilo, Yuri, esto solo es para aumentar nuestro placer, te lo prometo, no te pasará nada malo.- Usaba un tono que trataba de calmarlo sin dejar de penetrarlo, ni de llevar el ritmo constante de entrar y salir de su cuerpo. Hasta llegar al punto en que Chinen arqueaba su espalda al intentar que de esa forma le fuera imposible tener el pene del más alto fuera de sí por tanto tiempo.

 

Fue entonces que entre gemidos de ambos y  el sonido húmedo que tenían sus cuerpos  al estar tan excitados que sus propias secreciones estaban dando pie a ese sonido tan obsceno que hacía que ambos estuvieran al borde de eyacular, por lo que el mayor optó por usar el cinturón que tenía alrededor del cuello ajeno como si buera una cadena de castigo en el cuello de un perro al apretarlo tan solo un poco, llegando a producir un ligero ahogo en el cuerpo ajeno, cosa que  provocó que el más bajo temblara antes de que le encontrara gusto a ese pequeño juego que al mayor parecía encantarle, ya que cada vez que le ocasionaba una ligera arcada y esto se reflejaba en los músculos de su  cuerpo podía sentir como el falo del otro se engrosaba  en su interior, acto que disfrutaba de sobremanera, pues tanto al salir como entrar nuevamente le ocasionaba un fuerte y constante deseo de sentir más de ese exorbitante placer y por ende le provocaba a  él mismo ir más rápidamente para así adentrar y sacar con cada vez más frenesí el miembro ajeno de su cuerpo, hasta que el mayor apretó con fuerza y sin dar oportunidad de un afloje de aquél cinturón  que rodeaba el cuello del menor, quien sentía como su interior era llenado por el semen de Ohno y golpeaba con fuerza su próstata, provocando que él también se corriera  de súbito provocando que todo su cuerpo se aflojara al tener ese éxtasis tan inmerso que lo obligó a dejarse caer, de no ser porque aún  tenía el cinto al cuello hubiera caído irremediablemente al  suelo.

 

Si bien el más joven no había caído al suelo gracias al mayor, había otro problema y era que al estar tanto tiempo  con su cuello apretado firmemente con el cinturón que  su muerte fue inevitable, sin embargo el otro solo sonrío suavemente, después de todo ese era su plan inicial, estaba tan harto como asustado de él y no iba a permitir de ningún modo que un chiquillo como lo era Chinen causara en él ese tipo de emociones. Sí admitía aún que sí sentía un deseo sexual por él, el cual terminó por desahogar y eliminar completamente y para siempre, así como era cierto que sabía que había cometido un crimen y que lo meterían a la cárcel, entre un sin número de consecuencias más, pero la verdad era que no se arrepentía pues ahora es cuando realmente se sentía en paz.

 

Tranquilamente salió del hotel, una vez se había vestido, arreglado y limpiado, dejado su semen dentro del cuerpo del menor, pues estaba seguro que tendrían cámaras en algún lado además de que le encantaba la idea de que el cuerpo ahora inerte del menor tuviera todo su semen dentro de su cavidad como un recuerdo del último encuentro personal  que tuvieron.

 

 

Fin.


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Espero guste feliz cumpleaños a Ohno por cierto.

19 oct 2019

Bocanadas De Pasión.


-Es un vicio muy feo Chinen, no deberías seguir mi ejemplo, mejor ni aprendas a fumar.- Advertía Takaki a su compañero de baja estatura.

-Yuya, no estoy para que me sermonees…- Murmuraba Chinen al más alto, quién solamente soltó una risita traviesa, que al llegar a penetrar en los oídos del otro, ocasionó que reaccionara dando un golpe suave con su puño sobre el brazo ajeno.

15 jul 2019

Labios. Capítulo 06 FINAL


Sobre una mesa se encontraban algunos platillos ya preparados, cubiertos con otros platos de tal manera que cubrieran los alimentos para protegerlos del polvo del ambiente, así como conservar el calor de la comida, ya que esto que había preparado era para la persona que aún se encontraba dormida, ya que él por su lado ya había comido por su cuenta debido a que él moría de hambre y comió después de que terminó de cocinar para su inquilino por una noche dentro de su casa y trató de esperar a que el otro se despertara para así comer juntos, pero después de una hora de aguantarse el hambre hasta que llegó al límite de no soportarlo más y comer igualmente, sin embargo tuvo el cuidado de guardar la comida al otro lo más caliente que pudiera  para cuando el otro despertara.

-Ummh… ¿Inoo? – Una voz adormilada era la única que el menor podía emitir el menor al apenas estar despertando, además de no entender mucho lo que pasó entre el trascurso de su entrada a un bar y ese momento exacto,- ¿me podrías decir en dónde estamos y por qué? –

-Yuri… - mencionaba mientras miraba al mencionado ligeramente sorprendido por su inesperada llegada.- Me supongo que estamos en tu casa, aunque no entiendo la forma en la que llegué aquí, no puedo recordarlo del todo… - Miraba fijamente al otro antes de abrir desmesuradamente sus ojos.- ¿Acaso hicimos cosas sucias entre nosotros?-

-¿Eh? – Una carcajada se escuchó del parte del más alto.- El único que hizo cosas sucias después de salir del bar, fuiste tú- rodeaba suavemente los hombros ajenos sin dejar de reír.- Te recuerdo que casi me llenas de tu vómito, sin contar que te hace falta una ducha para que puedas volver a tu estado normal.-

-Que malo eres, pero tienes razón, tendría que ir a ducharme – Disponía a irse hasta que una mano lo sujetó del hombro.

-Yo sugeriría que comieras algo antes de darte un baño.-

-Tomaré una ducha rápida, no te preocupes, estaré aquí en un segundo, solo haz algo de comida para mí, yo volveré enseguida.- Sin tener tiempo de detener al menor antes de que este se metiera al cuarto de baño para hacer lo que debía, obligando al mayor a bostezar y hacer un puchero antes de volver a sentarse a la mesa para así esperar a Chinen a que regresara del baño que fue a tomar. Pasaron unos minutos antes de que Chinen cruzara el umbral de la puerta para ir a sentarse a la mesa junto con el más alto, mientras sus cabellos aún goteaban el agua, la cual no había quitado del todo el exceso al salir de la ducha, y por mucho que Kei intentara evitarlo, no pudo evitar seguir con su mirada una gota de agua que había caído desde su cabello, recorriendo su cuello sin problemas, parando en su clavícula junto con otras gotas que habían hecho el mismo recorrido que la primera, terminando con un ligero charco de tantas gotas que se habían escapado de su cabello hasta ese punto.

-Yuri, por favor, come lo que ya he preparado para ti,- comentó atropellando sus palabras, pues realmente intentaba distraerse señalando al menor con una de sus manos los platillos que estaban sobre la mesa, a lo que este último agradeció con una pequeña referencia y de esta manera comenzar a arrasar con la comida.

Inoo miraba detenidamente al menor con una sonrisilla adornando sus labios, sin embargo su vista se mantenía fija en aquél pequeño encharcamiento que se situaba en la clavícula ajena, el cual se comenzaba a desbordar para continuar fluyendo sobre el pecho de este hasta tocar su ropa, sin embargo el mayor se apresuró a ir por una toalla limpia y comenzar a secar el agua.

–Deberías cuidarte más, te puedes resfriar si sales así de la ducha.- Continuaba secando ahora secando bien su cabello para no caer en aquella tentación.

-Ouuhhh, ¿mi lindo pretendiente pretende cuidarme incluso de los resfriados? – Reía divertido y a voz sonora.- Eres un amor, Kei.-

-Ya, pero Yuri, sabes que esto lo hago porque te amo – ría junto con él por seguirle el juego, sin embargo el menor guardo silencio y dejó de comer, aunque la verdad era que ya casi había terminado con ella.

-Como sea, ¿Puedes devolverme el celular que te di a cuidar? – Su voz sonaba ligeramente apagada.

-Ummm… sí, es tuyo después de todo – sonrió y sin detenerse mucho a pensar en ello, besó  la mejilla del otro mientras rebuscaba entre sus ropas aquél artefacto que le era solicitado, dejándolo en las manos ajenas a regañadientes pues realmente no quería hacerlo por pensar en lo que el otro podría e iba a hacer.

Apenas el móvil estuvo en sus manos, Chinen rápidamente se puso a revisar los mensajes de texto y se heló al ver lo que buscaba, no era nada más ni nada menos que un mensaje de Ryosuke. “Ya has visto el tipo el tipo de relación que llevo realmente con Yutti. No veo razón para seguir engañándonos y pretender que lo tuyo y lo mío va perfectamente. Hemos terminado, hasta nunca Chinen y lamento todo esto y que además te hayas tenido que enterar de esta forma.” Al apenas terminar de leer, no pudo evitar que las lágrimas rodaran desde sus ojos, sí, le dolía, a pesar de todo lo que había vivido, le dolía terminar aquello, sin embargo sintió como el mayor lo abrazaba.

-Yuri, perdóname, pero he terminado leyendo lo ese mensaje que Yamada te ha enviado, he sido…-Antes de que pudiese terminar, a quien abrazaba se rindió ante ese contacto casi dejando que incluso su alma fuera abrazada por él, pues no dejaba de llorar incesantemente mientras era consolado en lo posible con suaves palmadas sobre su cabeza y hombros.- Tranquilo, tranquilo Yuri, todo va a pasar y lo superarás.- Intentaba calmar aún más al menos o al menos parar un poco su llanto, abrazando a este ahora con más sentido de protegerlo.- Yo estaré aquí contigo para lo que me necesites.-

-Tienes razón, debo calmarme. –Contestaba con su voz un tanto agitada al aún estar intentando recuperar el aliento y al normalizar este siguió abrazando al mayor mientras lo miraba de reojo.- De cualquier manera, yo ya pensaba en terminar lo nuestro, está bien que él sea quien quiera terminar esto, quien haya puesto en palabras nuestra relación por acabada…Yo no hubiera podido terminar directamente con él, no habría podido, sin dudar hubiera vuelto a caer en sus brazos, rogando que no me dejara, que remediaría cualquier cosa que haya hecho para que terminara buscando amor en brazos de otro…-A pesar de que aún tenía mucho más que decir, su voz fue del todo callada por un par de labios que estaban sobre los suyos, acción seguida por que el menor titubeara entre cerrar sus ojos y empujarle para que se alejara. Finalmente y sin pensar demasiado en lo que realmente estaba ocurriendo, llegando a su mente una mezcla del dolor que le causaba el saber sobre la aventura de Ryosuke, lo culposamente excitado que estaba en esos momentos cuando se enteró de aquello, el odio que llegó a experimentar, la calma que sentía cuando estaba cerca de Inoo junto a aquellos labios que se presionaban sobre los suyos, no dudó al rodear con sus brazos el cuello del propietario del lugar en dónde se encontraba, para así corresponder al beso mientras cerraba sus ojos.

A pesar de la sorpresa inicial de parte de Kei, no dudó en cerrar completamente sus ojos correspondiendo el abrazo con sus manos sobre la cintura ajena mientras hacía más lentas sus inhalaciones solamente para poder percibir bien el aroma corporal que era natural en el más bajo, antes de que se echara colonia o desodorante; solamente quería percibir el olor mismo de la piel del más joven, quien soltaba unas ligeras risitas al sentir tan vivamente la forma en que era olfateado, separando un poco sus labios de los ajenos únicamente para que el mayor tuviera más libertad a la hora de respirar y no se quedara sin aire, pero fue en ese momento en el que sintió como las manos ajenas bajaban cautelosamente desde su cintura hasta su cadera, haciéndole emitir con sorpresa para sí mismo, un suave jadeo ante lo placentero que era aquel tacto.

-¿Te encuentras bien, Yuri?- cuestionaba mientras le miraba con preocupación.

-Ahora mismo eres tú quién me pone mal-, un puchero.- Sin más lo acercó, de tal modo que sus labios rozaran entre sí.- Incitándome a pecar a tu lado y ahora te detienes solamente para dejarme a mí con las ganas, no Kei, no dejaré que me mantengas de este modo.-

Sentenció antes de levantarse de su asiento para así guiar al otro con él hasta la habitación del mismo para de esta forma tenerlo a una altura adecuada para sí mismo y poder subir con también a la cama para volver a besarlo mientras fundía su cuerpo con el ajeno, aprovechando que él mismo tenía su ropa desarreglada pues después de su baño no tuvo ni el tiempo ni el detalle de arreglar sus ropas, por lo que las iba quitando rápidamente, mientras el mayor simplemente se rindió ante el ‘antojo’ de su amigo de hacer aquello que tanto tenía él mismo en mente desde que este salió de aquél baño que había tomado.

De un momento a otro, Yuri había dejado a su amigo con su ropa del todo desarreglada, su camisa estaba abierta, pues convenientemente para el menor usaba una fácil de desarreglar y dejarla abierta  para el paso de sus manos y un gusto que se daba a la vista, mientras Inoo simplemente reía por el nerviosismo que sentía por saber lo que se pretendía hacer con él, pero simplemente sonreía complacido sin dejar sus nervios de lado, pues estaba seguro que él quería hacer lo mismo que se pretendía por su acompañante.

A los pocos minutos, Chinen yacía sobre Kei, quien se había sonrojado ligeramente al estar sus pieles en un contacto directo entre ellas. Si bien Chinen había conseguido casi desnudar al otro, Inoo no pudo controlar del todo sus manos por lo que terminó por despojar por completo de sus ropas al más bajo, claro que lo amaba por encima del placer carnal, pero simplemente no podía resistir tanta tentación de la cercanía que alcanzaría a tener con el cuerpo de quien amaba, no después de tantos años contemplando y deseando al menor.

Sentía el glande del más alto rozar su entrada, causando esto solamente más deseo de su parte por sentir todo su erecto miembro en su interior, realmente quería eso, pero le causaba cierto temor ante el dolor que había sentido anteriormente con la brusquedad de Nakajima aunado con Yamada, el haber sangrado por haber sido desgarrado su ano, sintió temor, aunque con Inoo era totalmente diferente el trato, él lo trataba incluso mejor de lo que lo había hecho Yamada cuando tenían un noviazgo.

-¿Está bien que continué hasta el final, Yuri? – Preguntó con duda, pero a pesar de todo quería seguir con todo aquello sin querer él mismo había provocado.

-Pobre de ti, Kei, si me dejas hasta aquí-. Siseó claramente advirtiendo que se lo tomaría mal si no continuaba con aquello que ya estaba en medio de algo que, ahora él sentía como una necesidad.

-Está bien, está bien, Yuri, no me amenaces de esa forma –, rió  divertido antes de volver a besar sus labios cortamente antes de separar sus labios a medida que entraba con parsimonia al interior de su cuerpo, teniendo cuidado en no hacerle más daño a su cuerpo del que le habían hecho el día anterior.

Los gemidos del más bajo no le hicieron esperar, puesto que los movimientos que recibía dentro de él eran suaves, calmados, pero a pesar de su cuidado, cada empuje daba en el lugar justo para que el menor temblara por el placer que sentía en su cuerpo al igual que jadeaba al no poder contenerse, seguidamente de que implorara por piedad que fuera más fuerte, más rápido y mucho más continuo en cada uno de sus movimientos dentro de su cuerpo.

-¡Kei, por favor, entra más fuerte en mi necesitado ano!-El mencionado forzó una sonrisita nerviosa al pequeño que vociferaba con una expresión de estar rogando esto.

-Yuri, por favor, no hace falta hablar tan mal ni que te rebajes de esa manera.- Trataba de tranquilizar al menor, aunque ciertamente, a pesar de que no le agradaba que usara ese lenguaje, rogara de esa manera y se viera tan necesitado de todo aquello, que le imploraba porque le hiciera todo lo que pedía; le gustaba tanto, que finalmente no pudo resistirse en comenzar a complacer esa necesidad tan caprichosa que ahora tenía el menor.

Inoo se deshizo de su lado más inocente y recatado para voltear al menor y así quedar cara a cara, y así poder fijar su vista en el sonrojado rostro ajeno mientras concentraba sobre las caderas del otro, el agarre de sus manos, dejándolas de esta manera más firmes en su posición y así hacer de cada una de sus estocadas en el cuerpo del menor, más certeras y precisas, dando siempre en el punto exacto del placer ajeno, su próstata, la cual estaba golpeando constantemente por el glande se su pene, que ya era algo verdaderamente placentero para Chinen, quien arqueaba su espalda para de este como intentar sentir más el consecutivo golpe contra su interior, mientras su propio miembro se encontraba emanando líquido preseminal, que a pesar de que su interior había sido duramente castigado por la violación que había sufrido anteriormente, sinceramente en esos momentos con  el ritmo tan lento y cuidadoso que el mayor lo había llevado, sin remedio a una excitación constante que hacía que su miembro doliera a causa de la falta de atención de su dueño.

-Kei, no seas tan cruel… haz que me corra de una vez.- Exigía entre jadeos el menor de ellos, sin embargo, Inoo solamente le sonrió antes de bajar a unir sus labios con los ajenos por un par de segundos, algo que solamente provocó que se excitara más y con su mano dominante, comenzara él mismo a masturbarse para intentar aminorar lo incómodo y con su diestra se limitó a ayudarse un poco más al estar jugando con ella en sus testículos.

-Tus deseos son ordenes, mi amado Yuri – Rió antes de darse a sí mismo rienda suelta, al notar que ya estaba lo suficientemente excitado, y dilatado como para poder aumentar el ritmo en el vaivén dentro del menor. Chinen paró el jugueteo que tenían sus manos sobre sus testículos ante esta nueva ola de placer que le inundaba el  ritmo que ahora tomaba el mayor, para usar esa mano para aferrarse a algo, lo que fuere, ya que sus gemidos a esas alturas eran ya incontenibles, al igual que el ímpetu que manejaba Inoo al entrar y salir con esa constancia de su cuerpo. Al sentir el tibio líquido dentro de su propio cuerpo, no pudo evitar eyacular sobre parte de su mano y entre el vientre de ambos.

Al estar ambos satisfechos con lo  que había acontecido, ambos se sonrieron y Chinen no pudo evitar abrazar al mayor mientras ambos se arreglaban un poco para así levantarse de la cama del mayor de ellos.

-Kei… lo que ya hicimos, ¿qué significo? –

-Pensé que estaba claro, solamente expresé carnalmente mis sentimientos que tengo por ti.- Mencionó con un tono que parecía denotar una ligera decepción, mientras el otro empezó a analizar lo que había pasado realmente, puesto que habían tenido sexo, fue diferente al que había tenido anteriormente, el más alto frente a sí había sido cuidadoso, ya que sabía lo que había ocurrido con anterioridad y se había reservado, hasta que estuvo lo suficientemente preparado para que su interior estuviera lubricado, como para arremeter contra él  con todo lo que su lujuria daba. Fue excitante, delicioso, deseado incluso, pero eso no quería decir que quitara lo atento que había sido con él.

-… ¿Aún después de tanto desde que te rechacé?-

-Claro, mis sentimientos hacia ti, no cambiarían solo porque estuvieras en una relación con otra persona.-Comentó con suavidad impresa en su voz, sin quitar en ningún momento su mirada de la ajena, provocando que el otro se sonrosara suavemente.

-Lo sé…- Inclinó ligeramente su cabeza a la izquierda al estar meditando cortamente algo en su mente.- Kei, sé que acabamos de hacer algo que no debería, ya que acabo de terminar con Ryosuke y estoy a punto de proponerte algo, que no sé qué respuesta obtendré de ti, pero aun así… A pesar de todo lo que te acabo de decir, ¿podrías probar salir conmigo como mi pareja?- Al terminar su cuestión, no dudó en bajar un poco su cabeza sin apartar su vista del otro al tiempo que apretaba firmemente su labio inferior contra  el superior, ayudándose con sus propios dientes a presionarlos el uno contra el otro. Recorría el cuerpo ajeno con su mirada que denotaba nerviosismo, miedo, impaciencia y algo de anhelo por una respuesta afirmativa de parte del otro.

-Un poco más despacio, Yuri,  ¿Por qué estaría mal el que te haya demostrado mi amor por ti de esa manera, acaso tanto daño te he hecho, tan mal te parece el tener sexo conmigo, acaso me apresuré en complacer tu capricho?- Fue acallado por el menor que se adelantó a una respuesta que aún no había sido dada, dejando de presionas sus propios labios entre ellos para unirlos a los del más alto en un suave beso del todo puro y sin alguna mala intención.  Fue el mayor quien rompió suavemente el beso ante los ojos sorprendidos del más bajo.

-El que no me hayas apartado antes… ¿es un “sí”? – Salió de su boca una vez libre de la prisión de los labios del mayor.

-Sé que eres una persona que se siente sola con facilidad, soy consciente de esto, por eso, no me quiero aprovechar de esa debilidad tuya-

-Entonces es un ¿no? – murmuró mientras contenía sus lágrimas en sus ojos, haciéndolos brillar aún más, al tiempo que hacía un suave puchero y sollozaba un poco.

-No, no, yo… - sin más remedio, la punzada que sentía en su pecho lo obligó a abrazarle.- Si quiero, claro que quiero. Desde hace mucho tiempo, mi corazón solo late fuertemente por tu causa; claro que quiero salir contigo románticamente.-

-Eres realmente complicado para aceptar la propuesta de alguien que te gusta.- Agregaba  mientras aún era abrazado con su frente contra el pecho del mayor.- Solo di que sí…- fue del todo silenciado por un beso que le estaba siendo robado por Kei, quien había sellado sus labios con un beso mientras sus mejillas se mantenían encendidas en un carmesí y mantenía sus ojos cerrados, induciendo al más bajo a que cerrara sus ojos también, mientras correspondía el beso al tiempo que rodeaba con sus brazos el cuello de la persona que había aceptado recientemente en una relación amorosa.

-Espero que no siempre así de complicado- murmuró al oído del menor antes de besar su mejilla.

-Descuida, con besos podemos arreglar las cosas – susurró suavemente antes de soltar un suspiro de completa felicidad al realmente comenzar a sentirse seguro en ese nuevo comienzo, que quizá no sería una felicidad asegurada, pero se esforzaría pues realmente estaba junto a una persona que conocía desde hacía demasiado tiempo.

Una oportunidad más para luchar por la felicidad que tanto deseaba, y esta vez, junto a alguien que había sufrido, alguien quién lo había consolado. Alguien a quien amaba tanto como lo amaban a él.

Fin.




8 jul 2019

Labios. Capítulo 05


Su vista era borrosa, sus propios ojos se negaban a fijar bien su vista en lo que tenía al frente, no obstante, veía lo suficientemente bien como para no estrellarse contra otra persona o poner incómodo a alguna persona mientras cruzaba las calles, lo que más incomodaba al menor era que sus lágrimas no paraban. A pesar que hacía algunas horas que había ocurrido ese incidente, su corazón no dejaba de recordarle a cada momento el terrible suceso, el estar consciente de que la persona que amaba con tanto ímpetu le estaba traicionando de esa manera, lo peor es que creía que quizá desde un comienzo era así.

1 jul 2019

Labios. Capítulo 04


Una vez dentro de la vivienda de Yuto, Yamada había entrado mientras besaba en veces los labios de Chinen, en otras su cuello al tiempo que se dirigían a la habitación del más alto, ya que Yamada había propuesto a su pareja que hicieran algo juntos, a pesar de que el menor titubeó terminó siguiendo al mayor quien con manos expertas e inquietas, comenzaron a desvestir el cuerpo contrario que no ponía resistencia alguna hasta que sintió una mirada que, no era la de su novio, al notar de dónde procedía pudo notar de inmediato que era Nakajima quién miraba atentamente cómo era desnudado por el otro, por lo que inevitablemente intentaba cubrirse ya que se sentía incómodo.